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Boletines Bidankozarte

No cabe duda de que los boletines Bidankozarte son la pieza fundamental de este proyecto, cuyo objetivo principal no era (y sigue siendo) otro que la difusión de la historia y la cultura de Vidángoz a todo aquel que tenga interés.

Pero claro, no todo el mundo tiene las ganas o el tiempo de ponerse a leer un libro más o menos gordo. Y es por este motivo, pensando en que las cosas entran mejor en pequeñas dosis, por el que me decidí a publicar en formato boletín.

Con el formato de publicación elegido, compuesto por varias secciones breves, tal vez a alguien solo le llame la atención uno de los artículos que compone un boletín, quizás por tener que ver con su casa, por picarle la curiosidad el título de una sección, por resultarle curiosa la imagen que acompaña a un texto o por lo que sea… pero si se logra que esa persona haya leído a gusto y haya aprendido algo que no sabía sobre Vidángoz, sobre sus orígenes al fin y al cabo, yo doy el objetivo por cumplido.

Teniendo en cuenta a quién va dirigido y también que quienes más jugo le van a sacar son la gente de más edad, decidí que la revistica había de publicarse en formato de papel, pues para gran parte del público potencial es el más adecuado. Lo cual no quita para que desde el principio también estuvieran disponibles los boletines online, en el apartado Bidankozarte de la web www.vidangoz.com. Me planteé además, que para que la publicación llegara al mayor número de gente posible, había de repartir al menos un ejemplar para cada casa del pueblo.

Para la distribución de los boletines he ido aprovechando los momentos en que prácticamente alguien de cada casa acude a un mismo punto en un corto periodo de tiempo: cuando viene el pan. De esta manera, entrego a alguien de cada casa el número o números que tenga pendientes de entregarle (ya que si no los entrego cuando corresponde se van acumulando).

Otra de las características que veía necesarias era que la publicación fuera gratuita, de modo que el tener que pagar por ello no fuera un impedimento para alguien que en principio no tuviera mayor interés pero, quién sabe, podría llegar a sentir curiosidad. Pero como esta publicación nació en plena crisis y no estaba la cosa para pedir dinero a nadie (además de que ni yo sabía cómo iba a funcionar el tema), planteé la publicación de Bidankozarte desde la autofinanciación, esto es, que el boletín se sufragara con el dinero obtenido de la venta de los cuadernillos especiales que he ido sacando a lo largo de estos años.

También entendí importante el que los contenidos estuvieran disponibles en nuestras dos lenguas propias, en castellano y en euskera y, aunque en los últimos tiempos llevo cierto retraso con la publicación en el segundo, espero ponerme al día en no demasiado tiempo.

En lo que respecta a los contenidos, han ido evolucionando con el tiempo. Si inicialmente había unas secciones más o menos fijas (notas históricas, hemeroteca, toponimia, oiconimia, las cartas de Mariano Mendigacha…), con el tiempo se han ido incluyendo otras nuevas (vocabulario bidankoztar, curiosidades, nacimientos, bodas y defunciones de hace 100 años, apellidos bidankoztarras…) y supongo que a cada cual le gustarán más o menos unas u otras.

Por último, los primeros 18 números contaban con un diseño más simple, más austero, digamos, pero a partir del Bidankozarte nº 19 le di una vuelta de tuerca al aspecto gráfico con el que creo que la publicación ha salido ganando, por lo menos visualmente.

Bueno, y así, más o menos cada tres meses, como un goteo lento pero constante, ha ido llegando cada nuevo boletín, y espero que, poco o mucho, os haya ido empapando y hayáis ido conociendo un poco más sobre Vidángoz, su historia, su pasado y sus costumbres, que, en el fondo, viene a ser el descubrir un poco más sobre nosotr@s mism@s.

Recopilaciones de hemeroteca

En los cuatro primeros años de andadura de Bidankozarte presenté una recopilación de hemeroteca por año.

La intención era presentar diversas noticias relativas a Vidángoz en un periodo de tiempo recogidas en una publicación que imitara a un periódico, con sus secciones (Nacional, Local, Sucesos, Sociedad, Esquelas…), pero dando más información con apéndices de notas explicativas y la casa a la que pertenecía cada persona nombrada.

Las cuatro recopilaciones de hemeroteca publicadas hasta la época.

Empecé por el siglo XX y las noticias que di a conocer eran, básicamente, del Diario de Navarra, que era la fuente que entonces tenía a mano. Estos fueron los títulos que les di y los periodos que abarcaron: La Gaceta de Vidángoz (1900-1935), Susurros del Biniés (1936-1960) y El Eco de Austemendia (1961-1970).

Hacia 2014 tuve noticia de que se estaba digitalizando también El Pensamiento Navarro, y decidí no seguir de 1970 en adelante hasta que no tuviera esa fuente y otras que se pudieran sumar. Así que en 2014, en vez de seguir adelante en el tiempo, la recopilación de hemeroteca abarcó el periodo 1810-1900, si bien la mayoría de las noticias procedían de muy diversos medios de la segunda mitad del siglo. Este cuaderno llevó por título Heraldo de Vidángoz.

Si bien desde 2014 no ha habido más recopilaciones, he seguido recogiendo artículos de diferentes medios y espero en un futuro no muy lejano poder ofrecer alguna publicación más de este tipo. A ver para cuándo…

De cómo empezó todo esto

Corría la primavera-verano de 2011 y para entonces ya llevaba yo unos pocos años sumergido en la investigación sobre Vidángoz. En 2006 había empezado a indagar en mi genealogía propia, en mi historia familiar, pero esta investigación pronto se reorientó hacia la genealogía de todo el pueblo. Encontré la gran labor realizada por el difunto párroco Don Nicolás Iribarren, pero, al mismo tiempo, me topé con importantes lagunas, lo que me hizo tomar la decisión de empezar a armar la genealogía del pueblo “desde cero”, aunque con la ayuda de algunos de los documentos elaborados por aquel cura salacenco.

Por aquella misma época, digamos 2006-2007, también había empezado a profundizar en el estudio de la etnografía roncalesa, preparando incluso algunas encuestas que pretendía realizar sobre diversos temas, si bien, en aquel momento no pude ponerlas en práctica.

Portadas de varios boletines de Bidankozarte

También empecé a trabajar, siquiera someramente, diversos aspectos de la toponimia, y en alguna ocasión recurrí a la ayuda de un experto en toponimia en general y de la de nuestro valle en particular (por haber realizado su tesis doctoral sobre aquel tema): Juankar López-Mugartza.

Fue el propio Juankar quien, sin saberlo, me dio el empujón definitivo que desembocaría en la puesta en marcha de todo esto: en 2009 me comentó que se quería realizar un estudio sobre los nombres de las casas de los valles pirenaicos navarros, pero, en el contexto de crisis que vivíamos, se iba a realizar por medio de voluntarios, y me preguntó si me animaría a realizar lo relativo a Vidángoz. Realmente, en 2008 yo ya había realizado un plano de Vidángoz con los nombres de casa que conocía, pero ese proyecto hizo que, por un lado, empezara a analizar más documentación y, por otro, empezara a entrevistar a gente mayor de Vidángoz sobre ése y otros muchos temas.

Y llegado 2011 vi que había acumulado mucha información que merecía la pena ser compartida con el resto de bidankoztarras que tuvieran curiosidad en conocerla y, para ello, tomé como modelo el boletín La Kukula que se publicaba en Burgui desde 2004, pero con un estilo propio. Y así, por San Agustín de 2011 llegó el nº 1 de Bidankozarte

Desde entonces he ido boletín a boletín, sin marcarme grandes metas, pero poco a poco, han ido saliendo adelante muchos temas, como veréis.

10 años

En la fecha de publicación de este número se cumple una década desde que el Bidankozarte nº 1 vio la luz.

Podría haber empezado con la típica frase de “parece que fue ayer cuando se puso en marcha esta historia”, pero la impresión que tengo realmente es que ha pasado muchísimo tiempo o, mejor dicho, han pasado muchas cosas en todos estos años.

Es por ello que, aprovechando este aniversario redondo haré una especie de alto en el camino de esos que se hacen subiendo un monte, en algún collado, desde el que miras hacia atrás y entonces te das cuenta de cuánto has subido, de todo lo que has avanzado… y sin embargo, todavía queda camino por andar, tanto como ganas y fuerzas nos queden en el cuerpo. En mi caso, al menos, voy bastante bien de ambas, y espero que en el de quienes seguís esta publicación, también. Vamos, pues, a recapitular y a ver todo lo que ha dado de sí esta década de Bidankozarte.

Mendigacha, Azkue… y Mocoçain

Llegamos en este recorrido por los escritos en uskara a principios del siglo XX, cuando el dialecto roncalés ya se daba por desaparecido en varios de los pueblos del valle y, en los que aguantaba, la perspectiva era poco halagüeña.
En esta tesitura llegó Resurrección María de Azkue a estudiar nuestro moribundo dialecto y su contacto en el valle, el entonces párroco de Uztárroz, Dionisio Martín, le puso en contacto con Mendigacha como mejor fuente para ese menester. Azkue consiguió en su primer encuentro que la llama del uskara volviera a encenderse en un ya anciano Mendigacha (tenía 70 años cuando se conocieron), y éste, consciente de lo importante de su testimonio, puso gran empeño en sacar todo el uskara que llevaba dentro para que Azkue pudiera analizar nuestro dialecto roncalés.

Ligi (Licq-Athérey), pueblo donde tuvo lugar el encuentro en el que Mendigacha escribió el texto de este artículo.

Las cartas de Mariano, de las que hemos hablado en Bidankozarte en cantidad de ocasiones, son una reliquia a nivel lingüístico por varios motivos. Por un lado, al contrario de lo que ocurría con los trabajos de Bonaparte, estos escritos no son meras traducciones de textos religiosos, y al tratarse de cartas en las que Azkue le pedía que le hablara de las costumbres, de lo cotidiano que tenía lugar en Vidángoz, esto abre un amplio abanico de temas y posibilidades, convirtiéndose, como hemos dicho muchas veces, en un tesoro etnográfico para Vidángoz en particular y el Valle de Roncal en general por la descripción que hace de los usos y costumbres de nuestro entorno de hace un siglo. Por otra parte, el formato de estos documentos, correspondencia entre dos personas, nos permite observar un tono más coloquial en el lenguaje empleado, donde, además de lo relatado en cada carta, se expresan sentimientos tanto de Mendigacha como de Azkue. Como quiera que estas cartas de Mendigacha a Azkue hemos hablado en estos boletines de Bidankozarte en multitud de ocasiones, una vez mencionadas en este apartado, como no podría ser de otra manera, presentaré otro escrito de Mendigacha bastante menos conocido. Un pequeño fragmento de papel, un texto incompleto, pero en el que Mariano da cuenta de algunas de sus sensaciones con el uskara.

Escrito de Mendigatxa (Ligi, 1902)

El pequeño documento conservado por el lingüista Piarres Broussain (a quien se lo donó Mocoçain) de una reunión en Ligi en la coincidió con Mariano (custodiado actualmente en el Archivo de la Biblioteca Azkue de Euskaltzaindia) dice lo siguiente: ‘Gayazko ulun eta issiltarzunarequin, itz anissco artubaguietarik sitenzaitad; eta faitenaz, biltuz, biltuz; baya gero, arguitiarat, beguiak iriki bikain sarri faiten zaiztad amets izanbalitz bikala‘. Traducido viene a decir que ‘Con la oscuridad y el silencio de la noche, me vienen [a la mente] muchas palabras y las voy guardando, guardando; pero luego, al amanecer, tan pronto como abro los ojos, se me van como si hubiera sido un sueño’.
El síndrome de Mendigatxa, o la angustia de ver cómo eres el último y el idioma se esfuma contigo…

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