Posts Tagged ‘Maquis’

Escondites varios

Visto cómo termina el artículo a la derecha de estas líneas, al llegar al pueblo noticias de las intenciones de los maquis es normal que cundiera el pánico.

En esa situación de ‘sálvese quien pueda’  hubo básicamente tres tipos de actitudes, que iremos viendo a continuación.

Algunas familias símplemente decidieron quedarse en sus casas y con las puertas abiertas esperando con ello recibir el menor daño posible.

Otras familias, temiendo por lo que pudiera pasarles de llegar los maquis enfurecidos al pueblo, decidieron irse al monte, como me indicaban que hicieron los de casa José María, por temor a lo que pudiera pasarles al ser los dueños de la tienda principal.

Pero hubo una tercera vía que es realmente curiosa y que tiene pinta de no ser la primera vez que se usaba, y es que varias decenas de bidankoztarras se escondieron con lo poco que tendrían en la denominada Trampa de Xoko.

La cuadra de casa Xoko debía de tener debajo de la cuadra una trampilla  que daba acceso a un pequeño sótano, aprovechando el desnivel del terreno en el que se asienta la casa. La trampilla se confundía con el resto del suelo hasta el punto de no distinguirse si no se conocía y, estando casa Montes al lado y sin trampa, nada hacía sospechar de la existencia de tal habitáculo.

Si la Trampa de Xoko hablara…

Visitas de los maquis a Vidángoz

En las tres semanas que transcurrieron desde el inicio de la incursión de los maquis hasta su retirada definitiva, algunos de sus elementos visitaron el pueblo en diferentes ocasiones.

La primera de ellas, como he comentado en la página anterior, tras el enfrentamiento de la Sierra de Ferniando-Azaltegia, en la que algunos maquis pasaron por las calles de la villa repartiendo octavillas e invitando a la sublevación, tal y como lo atestiguaba uno de los mandos apodado Chispita, quien afirmaba, por otra parte, que no habían encontrado apoyo en el pueblo pese a tratar a los bidankoztarras de ‘hijos del pueblo’ y de ‘hermanos nuestros’.

Tras esta primera visita, Chispita indica que se dispersaron, si bien testimonios recogidos en Vidángoz invitan a pensar que, al menos parte de los maquis, se refugiaron durante algunos días en el El Trozo, en un lugar de difícil acceso cercano a donde nace el río Biniés, cerca del paraje denominado ‘lo de Mariana’.

En las casi tres semanas que van desde este primer episodio del 5 de octubre hasta el 25 de octubre, los maquis debieron de bajar en varias ocasiones, en pequeño número y, generalmente, al anochecer, en busca de provisiones.

El ejército, por su parte, tras haberse visto superado en los primeros enfrentamientos con los guerrilleros, envió un reducido destacamento de soldados a Vidángoz, para controlar la posible llegada de más contingentes de maquis.

En un momento sin determinar de estas tres semanas entre las dos principales incursiones guerrilleras, un grupo de siete u ocho maquis bajaban hacia el pueblo, sin que se sepa exactamente el motivo de su visita. Los mejores tiradores del ejército, por su parte, se encontraban apostados a modo de francotiradores en lugares estratégicos del pueblo con respecto a la dirección en la que se esperaba que vinieran los guerrilleros: las ventanas de casa Gaiarre y casa Landarna, El Txaparro

El caso es que, cuando los maquis ya divisaban Vidángoz, varios disparos les sorprendieron, y uno que provenía del Txaparro alcanzó a un guerrillero a la par de la huerta de Diego de Landeta, matándolo, y cayendo éste al denominado Pozo de Diego junto a la citada huerta.

Del malogrado maqui se dice que portaba una carta que no está muy claro si la iba a enviar a su madre y en ella indicaba que se habían dado cuenta que iban engañados en dicha operación y que se iban a entregar o si la había recibido de ella, y era su madre la que le rogaba que se entregase y, al hacerlo, se reduciría el castigo que les aplicarían.

En su huída, los maquis supervivientes, que pensaban que habían sido tiroteados por gente del propio pueblo, advertían enfurecidos a los bidankoztarras con los que se iban cruzando por el camino que volverían a Vidángoz para arrasarlo como venganza por la muerte de su camarada.

¿Por qué vinieron los maquis por Vidángoz?

La pregunta puede parecer tonta, pero no lo es tanto. Ahora iréis viendo el por qué.

En octubre de 1944 los maquis planeaban ocupar el Val d’Aran y, para ello, antes debían dispersar las fuerzas franquistas establecidas por los Pirineos. Con ese fin, debían iniciar una maniobra de distracción que atrajera a efectivos del ejército y policía armada a lugares distantes del objetivo real.

Una partida de maquis

Y ahí es donde entra en juego nuestro valle de Roncal en general y Vidángoz en particular, pues la incursión distractora del maquis comenzó la noche del 3 de octubre en Navarra, cruzando la muga por Roncesvalles y por nuestro valle.

La idea de cruzar la frontera en dirección a Vidángoz tenía un doble sentido: no estaba tan vigilada como pasos geográficamente más ‘naturales’ y, además, en breve se podía tomar la Cañada de los Roncaleses para poder conectar más rápidamente con las bolsas de maquis de las zonas montañosas del interior peninsular. De hecho, el puerto de Krutxeta (Uztárroz) lo pasaban por las golondrinas de Vidángoz camino a Mauleón, pero también se había usado desde antiguo para contrabando de mercancías e incluso de personas…

Así, un grupo de unos 100 maquis traspasó la muga por dicho puerto y el 4 de octubre en el Alto de Laza tuvo un primer tiroteo, del que salió sin bajas (murió un guardia civil). En Zotropea el grupo se dividió en tres, y uno de ellos tuvo un segundo enfrentamiento con el ejército en la Sierra de Ferniando el día 5, del que  también salieron relativamente airosos, muriendo tan solo un soldado. De ahí, aún debieron de bajar al pueblo, repartir propaganda y, según uno de sus mandos, se dispersaron.

Días después, el 24 de octubre, volvía a haber un contingente importante de maquis en el monte de Vidángoz, que es el que terminaría teniendo con el ejército un encarnizado combate en término de Egullorre al amanecer del día 25.

Dos incursiones por el mismo sitio no pueden ser casualidad. Será que los maquis eligieron entrar por aquí por no estar tan vigilado, por ser más escarpado, tener una vía de escape relativamente fácil… y, probablemente, también, porque algunos de los maquis conocían esta tierra, por ser de los pueblos cercanos.

Casa Xoko

Cerramos esta cuarta vuelta sobre las casas de Vidángoz en casa Xoko, situada en el barrio de Egullorre, en la calle que en su día se llamaba San Pedro, si bien hoy el nombre de la vía ha cambiado y es San Pablo.

Casa Xoko tras el incendio (Diario de Navarra, 16/06/2005)

Casa Xoko tras el incendio (Diario de Navarra, 16/06/2005)

La casa está actualmente reconstruida como consecuencia del incendio que la devastó en junio de 2005, hace 10 años por estas fechas, cuando no quedaron más que las paredes exteriores.

Para entonces la casa llevaba más de 30 años deshabitada. De hecho, gracias a una anotación de Don Nicolás, sabemos la fecha exacta en la que la última familia que residió en esta casa decidió “cerrarla”: el 7 de octubre de 1974. Aquel día de otoño el matrimonio formado por Marino Juanco Pérez (Paxapan / Xoko) y Capitolina Aldunate (Ujué) y su hija Clara Isabel, de 22 años, decidieron seguir el camino que ya habían tomado muchos de sus vecinos y dejaron Vidángoz. El hijo mayor de la pareja, Jesús María, que entonces contaba 24 años, había tomado los hábitos de capuchino y ya residía en Pamplona, y teniendo Clara Isabel 22 años, debieron de pensar que era el momento de mirar hacia un futuro que no veían en el pueblo. Pero esta familia no era originaria de la casa, sino que llegaron a ella al casarse Marino y la Capi en junio de 1949. Entonces, ¿quién vivía en la casa anteriormente y qué fue de ellos?

Ruta similar a la que habrían hecho los bidankoztarras que emigraron a Argentina

Ruta similar a la que habrían hecho los bidankoztarras que emigraron a Argentina

Pues la familia que habitaba la casa con anterioridad, que era la originaria de la misma, la había dejado poco tiempo antes, a mediados de la primavera de 1949, cuando tomaron en Bilbao el barco Entre Ríos con destino a Argentina, llegando a Buenos Aires el 20 de mayo de ese mismo año. Se trata de la familia Rodrigo Urzainqui, y como últimos habitantes de la casa constan Simona Urzainqui Fuertes (viuda de Florencio Rodrigo Mendigatxa [Maizena /  Xoko]), y sus sobrinas/hijastras e hija (ya que, aunque tienen los mismos apellidos, algunas eran hijas del matrimonio entre Florencio y Braulia Urzainqui Fuertes, hermana de Simona), Valeria Rodrigo Urzainqui, Dolores Rodrigo Urzainqui, Filomena Rodrigo Urzainqui, Rufina Rodrigo Urzainqui y María Ángela Rodrigo Urzainqui, que contaban entonces entre 29 y 11 años.

De 1949 hacia atrás, la historia de esta casa está durante cierto tiempo ligada a la emigración a Argentina, y es que, el que fuera cabeza de familia de las Rodrigo Urzainqui, Florencio, realizó al menos dos viajes al nuevo mundo y, al parecer, hizo las américas. Sabemos que Florencio tomó un primer barco hacia Argentina en 1905, probablemente su primer viaje, cuando tenía 25 años. Y sabemos que, tras casarse con Braulia Urzainqui Fuertes en Vidángoz en 1919, volvió junto con su esposa al otro lado del charco donde nacieron, al menos, tres de sus hijos, de nombres Valeria, Ceferino y Juana, muriendo estos dos últimos cuando la pareja ya había vuelto definitivamente a Vidángoz, hacia 1925.

Barco en el que viajó en 1905 Florencio Rodrigo a Argentina, similar al que habrían usado los demás que "cruzaron el charco"

Barco en el que viajó en 1905 Florencio Rodrigo a Argentina, similar al que habrían usado los demás que «cruzaron el charco»

Estuvieron unos años en Vidángoz, donde nacieron Dolores, Filomena y Rufina y, al mismo tiempo, murieron Ceferino y Juana. El matrimonio y sus hijos cambiaron su residencia a Pamplona (donde tuvieron al menos otro hijo, José Miguel, que murió en Vidángoz en 1938, con 4 años de edad) probablemente en 1930, y allí permanecieron hasta que, la guerra civil por un lado y la muerte de Braulia por otro, hicieron que la familia volviera a Vidángoz, donde Florencio volvió a casarse con Simona, la hermana de su difunta esposa, con quien aún tuvo otra hija, Mª Ángela.

Casa Xoko, poco antes de quemarse (Foto: Xabier de Zerio, 2004)

Casa Xoko, poco antes de quemarse (Foto: Xabier de Zerio, 2004)

Pero Florencio y Braulia no fueron los únicos de Xoko en emigrar. De casa Xoko también emigraron, al menos, tres hermanos de Braulia y Simona, llamados Narciso, Juan y Andrés. Narciso Urzainqui Fuertes sabemos que partió en 1922 y, al igual que los demás americanos de casa Xoko (y que varios bidankoztarras más), también se estableció en Bahía Blanca, aunque ahí se le pierde la pista. De Juan Urzainqui Fuertes sabemos que incluso llegó a casarse en Bahía Blanca en 1935 con Ángela Urra Urrutia, seguramente hija de emigrantes navarros. Y de Andrés, aunque no hay datos, fuentes familiares indican que también emigró y se instaló en Buenos Aires, donde se casó y tuvo descendencia.

En las generaciones anteriores a ésta, es posible que también alguno emigrara, si bien no he podido confirmarlo hasta la fecha. De ser así, tal vez aquellos primeros emigrantes habrían servido de referencia a los que posteriormente decidieron hacer la maleta y cruzar el charco.

1944 - Los maquis hicieron que casa Xoko se convirtiera en un escondite improvisado

1944 – Los maquis hicieron que casa Xoko se convirtiera en un escondite improvisado

Para terminar con la historia de la casa, y relacionado con el edificio propiamente, una anécdota que nos lleva al otoño de 1944. En aquellos días los maquis, la guerrilla antifranquista, habían penetrado por diversos puntos de los Pirineos y, un día en concreto, la llegada de los maquis a Vidángoz parecía inminente. Tanto era así, que varias decenas de bidankoztarras cogieron alguna cosa de valor que pudieran tener y marcharon a casa Xoko a esconderse. ¿Y por qué a esa casa? Pues porque en ella existía la trampa, un habitáculo oculto bajo el suelo de la cuadra que no encontraría alguien que no conociera la casa. Finalmente los maquis no llegaron, pero la anécdota queda ahí.

En cuanto al nombre, es creencia común (y tal vez cierto, aunque dejaré ver alguna duda) que se llama casa Xoko debido a su ubicación original, en el txoko, en el rincón que formaban casa Montes, la propia casa Xoko y la actual casa Elizarena (casa Paxapan antigua). Podría ser, y tendría sentido… pero, por un lado, la evolución fonética del nombre, con esa pronunciación “x” al inicio, como en Monxon o en Xapatero, indicaría que más que de txoko, provendría de Zoko, tal vez por alguien que llevara ese apellido o por un mote. Y por otro lado, y ahondando en esa segunda posibilidad, hay en el Archivo General de Navarra un proceso fechado en 1830 que enfrenta a “Santiago Sanz, dueño de la casa Zoco” contra “Pascual Anaut, dueño de la casa Neguicena” (Inigizena, actual casa Peña). Y ahí tenemos el Zoko otra vez.

Sea como fuere, casa Xoko, otra casa con su historia y sus curiosidades.

75 años del final de la última guerra civil (1939)

Parte que indica el final de la última guerra civil (01/04/1939)

Parte que indica el final de la última guerra civil (01/04/1939)

Los periódicos del día 1 de abril de 1939, hace 75 años, traían en portada, de manera unánime, el último parte de guerra de Franco: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado”.

Y es que, casi 3 años después del fallido golpe de estado (fallido porque no consiguió su objetivo, que era tomar el poder en el mismo julio de 1936) que desembocó en guerra, los franquistas habían conseguido vencer y hacerse con el poder.

Por lo que respecta a nuestro pueblo, la posición del mismo en la guerra dejó consecuencias diversas. En el plano humano, se registraron, que yo sepa, 12 “bajas”, 12 muertos, 10 por el bando franquista y 2 por el bando republicano, todas ellas menos una como consecuencia de heridas recibidas en diversos frentes.

Dentro de los muertos del bando franquista, además, encontramos que algunos de los fallecidos pertenecían a unidades del Ejército “Nacional” y otros a Tercios de Requetés.

Portada del libro "Caidos por dios y por España: Navarra", donde se recogen los nombres de los muertos en la guerra civil del bando franquista

Portada del libro "Caidos por dios y por España: Navarra", donde se recogen los nombres de los muertos en la guerra civil del bando franquista

La lista de muertos ordenada cronológicamente (a falta de dos fechas por determinar) sería la siguiente:

  • 30/04/1937 – Ignacio Sanz Fuertes (Txantxolit – Ejército);
  • 17/05/1937 – Daniel Juanco Pérez (Paxapan – Ejército);
  • 11/06/1937 – Antonio Larrea Miquéliz (Xapatero – Requeté);
  • 11/06/1937 – Juan Urzainqui Pérez (Kostiol – Requeté);
  • 11/06/1937 – Pascual Urzainqui Hualde (Lengorna – Requeté);
  • 18/12/1937 – Bernardino Ornat Landa (Bomba – Ejército);
  • 17/05/1938 – Veremundo Artuch Urzainqui (Maisterra – Ejército);
  • 10/06/1938 – Vicente Mainz Landa (Landa – Republicano);
  • 25/02/1939 – Manuel Artuch Jimeno (Largotena – Ejército);
  • 15/07/1939 – Casildo Sanz Salvoch (Kurllo – Ejército);
  • [Sin fecha] – Gregorio Sanz De Miguel (Arlla – Ejército);
  • [Sin fecha] – Enrique Mainz Landa (Landa – Republicano);
Banderín del Tercio de Montejurra, al que pertenecían los requetés bidangoztarras

Banderín del Tercio de Montejurra, al que pertenecían los requetés bidangoztarras

Los requetés bidangoztarras estaban integrados en el Tercio de Montejurra y los 3 fallecidos lo fueron en el mismo día, en el asalto a las fortificaciones del Gallo (frente de Bizkaia, ¿cerca de Durango?) y fueron condecorados con la Medalla Militar.

 

Los fallecidos del Ejército pertenecían a diversas unidades del mismo. Apenas tenemos detalles de sus muertes, salvo en el caso de Ignacio Sanz (Txantxolit), que murió en Durango. Cabe reseñar la fecha de la muerte de Casildo Sanz (Kurllo), 3 meses y medio después de terminada la guerra, por lo que es probable que se debiera a heridas sufridas en la misma.

Interior del Penal de San Cristóbal, donde estuvo preso Vicente Mainz Landa

Interior del Penal de San Cristóbal, donde estuvo preso Vicente Mainz Landa

En cuanto a los muertos por el bando republicano, dos y de la misma familia. El primero, Vicente Mainz (Landa), fue detenido en los días posteriores al golpe de estado y encarcelado en el Penal de San Cristóbal, de donde huyó en la fuga del 22 de mayo de 1938 (ver Bidankozarte nº 8). Tras permanecer fugado durante casi 20 días, fue abatido por la “Fuerza Pública” en el valle de Esteríbar. Su hermano Enrique, tras haber sido detenido y puesto en libertad, pasó primero a Francia y de ahí volvió para combatir en el bando republicano, donde debió de encontrar la muerte, aunque las fuentes no supieron precisar el lugar ni la fecha.

Exiliados de Vidángoz parece ser que no hubo.

Pero dejando de lado la huella dejada por la Guerra Civil en lo humano, en los años que siguieron a la guerra Vidángoz también tuvo que soportar toda una serie de cambios más o menos traumáticos: la obligación de disponer de salvoconducto para salir del pueblo (debido al riesgo de fuga por estar cerca de la muga francesa); la clausura del molino (para moler), con lo que había que trasladarse a moler a los pueblos en los que todavía se permitía; la llegada del ejército y de los prisioneros de guerra para la construcción de la carretera Igal-Vidángoz-Roncal, con el impacto que aquello tendría en la población; la incursión de los maquis que registró un enfrentamiento con más de 10 muertos en las inmediaciones del pueblo…

En fin, solo he citado algunas de las consecuencias más reseñables para el pueblo, pero está claro que la última guerra civil (no nos creamos que fue la única o la única reciente: ahí tenemos las guerras carlistas), como cualquier guerra en general, dejó un balance nada positivo a los bidangoztarras.

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