Posts Tagged ‘Graciana Belza’

El uskara y las brujas

Por muchos será conocido el hecho de que el documento escrito más antiguo que se conoce en el que haya redactado algo en uskara roncalés sea el reniego recogido en el proceso de brujería que tuvo lugar en Burgui en 1569.

Portada del libro “Las brujas de Burgui”

En la extensa documentación de la que consta dicho proceso judicial, y que el burguiar Félix Sanz Zabalza se encargó de analizar en su libro ‘Las brujas de Burgui’ (Evidencia Médica, 2013), pueden leerse cuatro pequeñas frases en uskara, todas ellas referentes a lo que decían las niñas que las brujas les obligaban a decir para renunciar de su fe cristiana y poder tomar parte, así, en la asamblea brujeril.

El primer reniego, recogido en el testimonio de Ana Portaz, de 9 años, dice así: ‘Arnega eçaçuey Janguoycoaz, eta andre donamariaz eta aren semeaz, eta sancta anna, eta aytaz eta azcaçi guçuez’, y según continúa el mismo documento, ‘que quieren decir en romance Renegad de dios y de santa maría y de su hijo y de santa anna y de vuestros padres y parientes’.

El segundo de los reniegos, éste obtenido de la boca de Catalina Bront, de 8 años, consta recogido como sigue: ‘Aurrac, arnega eçaçuey Jangueycoaz eta andredonamariaz eta sayntu eta saynta guçuez eta andredonamariac eta Santa Annac ez tuey aurric’, que en romance equivaldría a ‘Renegad de dios y de nuestra señora santamaria y de todos los santos y santas y nuestra señora ni santa ana no tienen hijos’.

“Reniego” hecho por Catalina Bront

El tercer reniego, pronunciado por María Garat, de 9 años, dice así: ‘Arnega eçaçuey Janguecuaz eta andredonamariaz eta saintu eta saintaez, ama eta aytaez eta ascaçi guçuez’, esto es, ‘Renegad de dios y de nuestra señora santa maria y de todos los santos y santas y de vuestros padres y parientes’.

El último de los reniegos, salido de los labios de María de Ezcániz, de 10 años,  es el siguiente: ‘Aurrac arnegaeçaçuey Jangueycoaz eta andredonamariaz eta saintu eta sainta guçuez eta aytaz eta amaz eta ascaçi guçuez’, traducido como ‘Renegad de dios y de santa maria y de todos los santos y santas y de los padres y parientes’.

De estos testimonios y del resto de los que hubo, todos o prácticamente todos en uskara aunque no tengamos el texto original de los mismos, podemos figurarnos, por un lado, la realidad lingüística del valle en aquel tiempo y, por otro, la importancia del intérprete en estos juicios de brujería, ya que podía inclinar, en cierto modo, la balanza de la justicia en función de sus traducciones.

De hecho, en el proceso por brujería que se siguió apenas nueve años antes, en 1560-1561, contra Graciana Belza, de Vidángoz, no aparece ningún testimonio en uskara en toda la documentación, nada que haga pensar que ni la acusada ni los testigos conocían el castellano… hasta que al final del proceso se señala que ‘se le dió a entender la sentencia en basquençe‘, con lo que queda claro que Graciana solo hablaba y entendía aquella lengua.

Sentencia final a Graciana Belza (1561)

Por algo se dirá aquello de ‘traduttore, traditore‘ (‘traductor, traidor‘).

Graziana Belza en un cómic

Mari Ttipia Zugarramurdiko akelarrean (Sua Edizioak, 2010)

Hace ya algún tiempo que tomé prestados en una biblioteca varios libros de una colección cuya protagonista es la joven Mari Ttipia, que en sus aventuras recorre diversos lugares de Euskal Herria. El primer libro que cogimos fue el que tiene lugar en el puente colgante de Holtzarte (Mari Ttipia Holtzarteko zubian), por aquello de que algún día habíamos de acercarnos desde Vidángoz a aquel curioso paraje al otro lado de los Pirineos.

Sea como fuere, a mis hijos les gustó el libro y en nuestra siguiente visita a la biblioteca eligieron el que transcurre en la cueva de Zugarramurdi (Mari Ttipia Zugarramurdiko akelarrean). Y en este libro es donde con sorpresa, encontré que, entre las brujas famosas que acudían al akelarre (Graziana Barrenetxea de Zugarramurdi, Endregoto de Viana…), aparece Graziana Beltza, nuestra Graziana, aquella que fue acusada de brujería en Vidángoz en 1560 y cuyo proceso analicé más a detalle y di a conocer en una charla en el año 2012.

La bruja Graziana Belza, según aparece en el libro.

Pues bien, ahora, por medio de este libro dirigido al público infantil, nuestra bruja (aquella de la que hay referencias históricas, se entiende) será un poco más conocida. Junto a estas líneas, la imagen que de Graziana Belza nos da la mencionada publicación, que, si bien es fantasiosa y no guarda relación con lo sucedido con nuestra bruja, sí que merece ser reseñado por el pequeño homenaje que hace a aquella sorgina o belagile bidankoztar que fue injustamente juzgada, torturada y condenada en su tiempo pese a no confesar ni demostrarse su culpa.

El libro, escrito por Mikel Tellagorri e ilustrado por J. Ignacio Treku, está publicado en euskara por Sua Edizioak. Aunque en su página web ya no está disponible, si os interesa podéis adquirirlo en la página web de Elkar.

El Uskara en Vidángoz

Como lo prometido es deuda y para compensar el ritmo trimestral de publicación roto por el retraso en el número anterior, aquí va una nueva entrega de Bidankozarte.

Parece que ya ha quedado atrás el invierno, algo más suave de lo normal, y tenemos un tiempo primaveral e incluso algunos días de calor más propios del verano. Las huertas (y los hortelanos) en plena faena y los montes llenos de diversos tonos de verde. En abril ha habido aguas mil y el río baja mayenco (el día de la almadía incluso “demasiado mayenco” debía bajar).

Y en Vidángoz además, por celebrarse este año el Uskararen Eguna, también hay algo más de movimiento de lo habitual. Además de lo acostumbrado en otras ocasiones, esta vez se va a grabar un lip-dub, un vídeo en el que, haciendo un recorrido por el pueblo irá apareciendo gente de todos los pueblos y diversas asociaciones del valle acompañado todo ello de una canción que, como merece la ocasión, reivindica el uso del Uskara.

En Vidángoz, aunque muchos todavía hoy lo vean como algo ajeno, lejano, seguramente influenciados por la política, el Uskara sigue vivo en nuestro vocabulario, en los nombres de los montes, de las casas, en los apellidos… Y en realidad, no hace tanto que se fue.

Cartel del Uskararen Eguna 2012 de Vidángoz

Cartel del Uskararen Eguna 2012 de Vidángoz

En la segunda mitad del siglo XIX, en 1863, el 90% (317 uskaldunes de un total de 347 habitantes) de la población y de allí en adelante, por diversas causas, el uso del Uskara cayó en picado, yendo poco a poco reduciéndose al entorno familiar y de ahí, a la tumba. En 1925 la revista “Navarra” todavía cita a Vidángoz como pueblo euskaldún en la muga sur de los territorios en los que se hablaba Uskara, habiéndose perdido ya en Burgui, Garde, Roncal y Urzainki. Incluso en 1935, a puertas de la guerra civil, aún se cifraba en un 4% el número de uskaldunes de Vidángoz, y teniendo en cuenta que la población rondaba los 400 habitantes, estaríamos hablando de 16 uskaldunes.

En efecto, para esas fechas, como ya señalaba Mariano Mendigacha (Mendigatxa) en sus cartas a Azkue a principios del siglo XX, señala que ya no se hablaba en la calle, cuando se lamenta de no poder enseñar Uskara a sus nietos. No obstante, debía quedar gente más o menos mayor que dominaban en mayor o menor medida el Uskara que habían aprendido de pequeños. Es el caso de Juliana Arriola (Arriola), que fue encuestada en 1924 por Eusebio de Etxalar en la realización de la Erizkizundi Irukoitza.

Algunos años después, con la llegada de los prisioneros que construyeron la carretera Igal-Vidángoz-Roncal, muchos de ellos vizcaínos y euskaldunes, algunas personas mayores de Vidángoz todavía conseguían hacerse entender con ellos en Uskara.

Posteriormente, aún hemos conseguido oír resquicios de aquel Uskara que se hablaba aquí por boca de algunas de nuestras abuelas o bisabuelas.

En los retazos de historia que he podido ir encontrando (y los que quedarán por aparecer), se menciona el Uskara en Vidángoz en 1560, cuando se le da a conocer a la supuesta bruja Graciana Belza su condena, “dándole a entender en bascuenç”, porque no entendía otro idioma. Siglo y medio después, en 1723, en otro proceso, esta vez eclesiástico, dos bidangoztarras se disputan la vicaría de Vidángoz, como luego comentaré en las notas históricas. Y otro siglo y medio después, el estudioso Louis Loucien Bonaparte contacta con Mariano Mendigacha y Prudencio Hualde para documentar el, por entonces, todavía sano Uskara.

En el medio siglo siguiente, como deja claro Mariano Mendigacha en sus cartas, el Uskara desapareció como la nieve cuando llega la primavera, en un visto y no visto.

Hoy en día, en la misma medida en que se fue apagando el Uskara en Vidángoz por boca de sus mayores, va rebrotando por boca de los no tan mayores, los jóvenes y sobre todo los más pequeños y cada vez es menos raro oír Uskara por nuestras  calles. Si Mariano y Prudencio levantaran la cabeza, seguro que esbozaban una sonrisa al verlo.

Por todo ello y porque es parte de nosotros, disfrutemos de este Uskararen Eguna 2012.

El verano de 1561 en Vidángoz

Hace 450 años el verano andaba movido, con varios procesos fuera de lo común. Por un lado, se iniciaba un proceso en el que se enfrentaban la Colegiata de Roncesvalles y Carlos Bornas, vecino de Ochagavía, sobre  ejecución de 3 bueyes por 29 ducados del arriendo de los frutos decimales de la iglesia parroquial de Vidángoz con el molino de Burgui, y 7 reales, una tarja y 12 cornados de costas.

Por lo visto, el arrendatario de el diezmo de la iglesia no había satisfecho el arriendo y tenía que responder con 3 bueyes que habrían sido puestos como fianza.

Graciana Belza debía de conocer bien el uso de hierbas.

Graciana Belza debía de conocer bien el uso de hierbas.

Pero aquel verano, todavía coleaba otro proceso contra dos vecinas acusadas de varios hurtos, Graciana Belza y María Lópiz, en el que, además, se acusaba también a la primera de “hechicera e ponzoñera”.

El proceso se inició en abril de 1560, se alargó durante varios meses de la primavera y el verano de 1560 y, se cerró en primera instancia con la condena a azotes y destierro de las condenadas, si bien las condiciones fueron diferentes para cada una de ellas. Después, se reabrió para cerrarse definitivamente en el verano de 1561.

Es un proceso ciertamente extenso pero en el que podemos encontrar diversas referencias al Vidángoz de entonces y a la mentalidad de la época y, hasta donde sé, el único en el que se acusa a una bidangoztarra de brujería.

Por ello, y para un desarrollo adecuado del tema, se tratará el proceso con mayor profundidad en una charla-proyección que, a bien ser, tendrá lugar en las fiestas de 2012.

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