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¿Un guardia civil… de Vidángoz?

¡Vaya! ¡Esto si que es una sorpresa! Seguro que si nos hubieran propuesto una apuesta al respecto habríamos dicho que no, que segurísimo que no ha habido ningún guardia civil natural de Vidángoz… Bueno, o a lo sumo, diríamos que, de ser natural de Vidángoz, de haber nacido en nuestro pueblo, habría sido algo pasajero, el hijo de algún carabinero o de algún médico o secretario o algo por el estilo. Pues podría ser, pero resulta que habríamos perdido la casa, las tierras, el ganado y todo lo que hubiéramos apostado, porque realmente sí que hubo un bidankoztar de toda la vida que se caló el tricornio.
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Bodas de oro de Severo Pérez Arriola (Diego) y Dolores Goyeneche Cruchaga (Otsagabia) en 1952. [Fuente: Fondo fotográfico Santiago ‘Calderero’]

En la parte superior de la imagen que ilustra este artículo pueden observarse dos guardia civiles, probablemente invitados como autoridades, pero cuya presencia, a resultas de lo que se expondrá en este artículo, podría haber sido algo más que la mera cortesía habitual de la época.
Acabemos pues con esta intriga de una vez. ¿Quién fue aquel guardia civil de Vidángoz? Pues estamos hablando de José María Arriola Mainz, de casa Arriola e hijo del herrero Ángel María Arriola, natural de Garaioa, y de Mª Gregoria Mainz, natural de casa Santxena. Sería, por tanto, tío de Severo Pérez Arriola, pero en el momento de la foto tendría 90 años, por lo que no puede ser.
José Mari, nacido en 1863, era el pequeño de los Arriola Mainz, 10 en total, aunque al menos 4 habían fallecido sin llegar al año de edad. Con aquel panorama, con poco futuro en casa en particular y en su entorno en general, cogió el camino que muchos otros y emigró a América, pero al contrario que la mayoría, éste partió para Puerto Rico. en 1882. En ese país, concretamente en la ciudad de Cayey, consta en 1887 como soltero, músico y guardia civil.
De momento no he conseguido averiguar nada más al respecto de este José Arriola, pero algo curioso ya es lo encontrado.
Con esto, una vez más, se cumple el famoso ‘Nunca digas de este agua no beberé’… Y en nuestro caso, ‘este guardia civil no es de mi pueblo’.

Casualides de la vida, tras la publicación de este artículo he tenido noticia de que de Vidángoz salió otro guardia civil: Timoteo Galech Salvoch [Matxin].

Nacidos, casados y fallecidos en 1916

Hace 100 años las naciones más poderosas del mundo andaban enfrascadas en la peor guerra conocida hasta aquel momento, llevaban año y medio a cacharrazo limpio y no tenían mucha pinta de arreglarse, con lo que durante todo el año 1916 siguieron a lo suyo. A los nuestros no les afectó directamente el conflicto, digamos que lo veían desde la barrera, pero teniendo en cuenta que los pueblos vecinos situados tan solo 18 kilómetros al norte padecieron la pérdida de cientos de sus habitantes en combate, y que había cierta relación con aquella comarca (los pastores, las golondrinas que iban a la alpargata…).

Un pequeño pueblo como Santa Engracia tuvo unos 60 muertos en la I Guerra Mundial.

Por nuestros lares, la situación política y económica de España no era para echar cohetes, y tampoco faltaba un conflicto bélico, el de la Guerra del Rif (o Guerra de Marruecos), con el que la caricatura del imperio que había sido trataba de retener el dominio de prácticamente la única colonia que le quedaba. La Guerra de Marruecos, destino de los quintos que eran llamados a filas, los ecos de la I Guerra Mundial en la vecina Francia y las buenas perspectivas que sobre Argentina aportaban los que ya habían hecho las américas, hicieron que varios jóvenes de Vidángoz se animaran a hacer la maleta en estos años.

En el pueblo, entre tanto, la vida seguía su curso, y 1916 dejó 15 nacimientos, 6 bodas y solo 6 fallecidos.

Los 15 nacimientos estuvieron repartidos en lo que a sexo se refiere, 8 niñas y 7 niños. Entre tanto niño, como cabría esperar, hubo un poco de todo: una pareja de gemelas (Eugenia y Mª Jesús), un muerto poco después de nacer (sin nombre), algunos que murieron con meses o pocos años de edad (Secundino, Julia y Eladio), un muerto en la guerra civil (Bernardino), uno que emigró a Argentina (Raimundo), dos religiosos (Mª Jesús y Perpetuo) y unos cuantos que se casaron en Vidángoz y fueron cabezas de familia. La representante más longeva de aquella quinta, Teodora, falleció hace dos años por estas fechas cuando casi alcanzaba el siglo de vida. Estos fueron los nacidos en 1916, la casa en la que nacieron y, en su caso, la casa a la que se casaron:

  • Teodora Rodrigo Iriarte (Maizena / Txantxolit)
  • Raimundo Sanz Fuertes (Txantxolit / Mendigatxa)
  • Bernardino Ornat Landa (Bomba)
  • Eugenia Gayarre Necochea (Gaiarre / Cosme / Pelairea)
  • Mª Jesús Gayarre Necochea (Gaiarre)
  • Daciano Ezquer Pérez (Landarna / Llabari)
  • Secundino Urzainqui Urzainqui (Pantxo)
  • Perpetuo Navarro Carrica (Pexenena)
  • Julia Ornat Sanz (La Santa)
  • Eusebia Mainz Mendigacha (Bernabé)
  • Irene Jimeno Mendigacha (Llabari / Montes)
  • Felipa Ysabel Urzainqui Hualde (Ferniando)
  • Andresa Juanco Jimeno (Antxon / Diego)
  • Urzainqui Mainz (Artutx)
  • Eladio Urzainqui Pérez (Kostiol)

 

Por lo que respecta al capítulo de bodas, se oficiaron en Vidángoz 6 enlaces en aquel año, 5 de los cuales dieron lugar a matrimonios que serían cabezas de familia en Vidángoz (en casa Pelaire, José María, Danielna, Xapatero y Zinpintarna) y solo uno de los cuales pasó a residir en otro pueblo.

Entre los matrimonios, pues también un poco de todo, unos que duraron menos por fallecer uno de los cónyuges, y otros que duraron más, unos más fructíferos y otros no tanto, y solo dos bodas en las que uno de los contrayentes era foráneo, por lo que podemos decir que aunque solo hubo 6 bodas, 9 casas de Vidángoz tuvieron boda, siendo doble boda en el caso de casa Danielna, donde los hermanos Juan y José María Sanz Jimeno se casaron el mismo día. De todo un poco, vaya:

  • Pedro Hualde Jiménez (Pelaire) & María Gayarre Guinda (Gaiarre / Pelaire)
  • José María Sanz Jimeno (Danielna / José María) & Jacoba Hualde Mainz (Navarro / Danielna / José María)
  • Juan Sanz Jimeno (Danielna) & Gila Sanz Calvo (Txantxolit / Danielna)
  • Eriberto De Andrés Barberena (Sarriés / Xapatero) & Ysidra Fuertes Beretens (Xapatero)
  • Miguel Mancho Mendigacha (Navascués) & Faustina Ornat Jimeno (Ornat / Navascués)
  • Félix Sanz Navarro (Laskorna / Zinpintarna) & Elena Jimeno Salvoch (Zinpintarna)

Para terminar, este año fue particularmente benévolo en el capítulo de muertes, solo 6 cuando el promedio era de 9 al año, un nonato, una niña de un año (Nicolasa) y el resto adultos que ya pasaban de los 70, dos de ellos hermanos, uno de los cuales falleció con 94 años (Juan Melchor).

  • Nicolasa Landa Arguedas (Arotx)
  • Marcelina Salvoch Ochoa (Salbotx)
  • Martín Urzainqui Gárate (Ferniando)
  • Juan Melchor Jimeno Pérez (Jimeno / Danielna)
  • José Jimeno Pérez (Jimeno / Landarna)
  • Urzainqui Mainz (Artutx)

Parece que 1916 fue buen año.

Casa Xoko

Cerramos esta cuarta vuelta sobre las casas de Vidángoz en casa Xoko, situada en el barrio de Egullorre, en la calle que en su día se llamaba San Pedro, si bien hoy el nombre de la vía ha cambiado y es San Pablo.

Casa Xoko tras el incendio (Diario de Navarra, 16/06/2005)

Casa Xoko tras el incendio (Diario de Navarra, 16/06/2005)

La casa está actualmente reconstruida como consecuencia del incendio que la devastó en junio de 2005, hace 10 años por estas fechas, cuando no quedaron más que las paredes exteriores.

Para entonces la casa llevaba más de 30 años deshabitada. De hecho, gracias a una anotación de Don Nicolás, sabemos la fecha exacta en la que la última familia que residió en esta casa decidió “cerrarla”: el 7 de octubre de 1974. Aquel día de otoño el matrimonio formado por Marino Juanco Pérez (Paxapan / Xoko) y Capitolina Aldunate (Ujué) y su hija Clara Isabel, de 22 años, decidieron seguir el camino que ya habían tomado muchos de sus vecinos y dejaron Vidángoz. El hijo mayor de la pareja, Jesús María, que entonces contaba 24 años, había tomado los hábitos de capuchino y ya residía en Pamplona, y teniendo Clara Isabel 22 años, debieron de pensar que era el momento de mirar hacia un futuro que no veían en el pueblo. Pero esta familia no era originaria de la casa, sino que llegaron a ella al casarse Marino y la Capi en junio de 1949. Entonces, ¿quién vivía en la casa anteriormente y qué fue de ellos?

Ruta similar a la que habrían hecho los bidankoztarras que emigraron a Argentina

Ruta similar a la que habrían hecho los bidankoztarras que emigraron a Argentina

Pues la familia que habitaba la casa con anterioridad, que era la originaria de la misma, la había dejado poco tiempo antes, a mediados de la primavera de 1949, cuando tomaron en Bilbao el barco Entre Ríos con destino a Argentina, llegando a Buenos Aires el 20 de mayo de ese mismo año. Se trata de la familia Rodrigo Urzainqui, y como últimos habitantes de la casa constan Simona Urzainqui Fuertes (viuda de Florencio Rodrigo Mendigatxa [Maizena /  Xoko]), y sus sobrinas/hijastras e hija (ya que, aunque tienen los mismos apellidos, algunas eran hijas del matrimonio entre Florencio y Braulia Urzainqui Fuertes, hermana de Simona), Valeria Rodrigo Urzainqui, Dolores Rodrigo Urzainqui, Filomena Rodrigo Urzainqui, Rufina Rodrigo Urzainqui y María Ángela Rodrigo Urzainqui, que contaban entonces entre 29 y 11 años.

De 1949 hacia atrás, la historia de esta casa está durante cierto tiempo ligada a la emigración a Argentina, y es que, el que fuera cabeza de familia de las Rodrigo Urzainqui, Florencio, realizó al menos dos viajes al nuevo mundo y, al parecer, hizo las américas. Sabemos que Florencio tomó un primer barco hacia Argentina en 1905, probablemente su primer viaje, cuando tenía 25 años. Y sabemos que, tras casarse con Braulia Urzainqui Fuertes en Vidángoz en 1919, volvió junto con su esposa al otro lado del charco donde nacieron, al menos, tres de sus hijos, de nombres Valeria, Ceferino y Juana, muriendo estos dos últimos cuando la pareja ya había vuelto definitivamente a Vidángoz, hacia 1925.

Barco en el que viajó en 1905 Florencio Rodrigo a Argentina, similar al que habrían usado los demás que "cruzaron el charco"

Barco en el que viajó en 1905 Florencio Rodrigo a Argentina, similar al que habrían usado los demás que “cruzaron el charco”

Estuvieron unos años en Vidángoz, donde nacieron Dolores, Filomena y Rufina y, al mismo tiempo, murieron Ceferino y Juana. El matrimonio y sus hijos cambiaron su residencia a Pamplona (donde tuvieron al menos otro hijo, José Miguel, que murió en Vidángoz en 1938, con 4 años de edad) probablemente en 1930, y allí permanecieron hasta que, la guerra civil por un lado y la muerte de Braulia por otro, hicieron que la familia volviera a Vidángoz, donde Florencio volvió a casarse con Simona, la hermana de su difunta esposa, con quien aún tuvo otra hija, Mª Ángela.

Casa Xoko, poco antes de quemarse (Foto: Xabier de Zerio, 2004)

Casa Xoko, poco antes de quemarse (Foto: Xabier de Zerio, 2004)

Pero Florencio y Braulia no fueron los únicos de Xoko en emigrar. De casa Xoko también emigraron, al menos, tres hermanos de Braulia y Simona, llamados Narciso, Juan y Andrés. Narciso Urzainqui Fuertes sabemos que partió en 1922 y, al igual que los demás americanos de casa Xoko (y que varios bidankoztarras más), también se estableció en Bahía Blanca, aunque ahí se le pierde la pista. De Juan Urzainqui Fuertes sabemos que incluso llegó a casarse en Bahía Blanca en 1935 con Ángela Urra Urrutia, seguramente hija de emigrantes navarros. Y de Andrés, aunque no hay datos, fuentes familiares indican que también emigró y se instaló en Buenos Aires, donde se casó y tuvo descendencia.

En las generaciones anteriores a ésta, es posible que también alguno emigrara, si bien no he podido confirmarlo hasta la fecha. De ser así, tal vez aquellos primeros emigrantes habrían servido de referencia a los que posteriormente decidieron hacer la maleta y cruzar el charco.

1944 - Los maquis hicieron que casa Xoko se convirtiera en un escondite improvisado

1944 – Los maquis hicieron que casa Xoko se convirtiera en un escondite improvisado

Para terminar con la historia de la casa, y relacionado con el edificio propiamente, una anécdota que nos lleva al otoño de 1944. En aquellos días los maquis, la guerrilla antifranquista, habían penetrado por diversos puntos de los Pirineos y, un día en concreto, la llegada de los maquis a Vidángoz parecía inminente. Tanto era así, que varias decenas de bidankoztarras cogieron alguna cosa de valor que pudieran tener y marcharon a casa Xoko a esconderse. ¿Y por qué a esa casa? Pues porque en ella existía la trampa, un habitáculo oculto bajo el suelo de la cuadra que no encontraría alguien que no conociera la casa. Finalmente los maquis no llegaron, pero la anécdota queda ahí.

En cuanto al nombre, es creencia común (y tal vez cierto, aunque dejaré ver alguna duda) que se llama casa Xoko debido a su ubicación original, en el txoko, en el rincón que formaban casa Montes, la propia casa Xoko y la actual casa Elizarena (casa Paxapan antigua). Podría ser, y tendría sentido… pero, por un lado, la evolución fonética del nombre, con esa pronunciación “x” al inicio, como en Monxon o en Xapatero, indicaría que más que de txoko, provendría de Zoko, tal vez por alguien que llevara ese apellido o por un mote. Y por otro lado, y ahondando en esa segunda posibilidad, hay en el Archivo General de Navarra un proceso fechado en 1830 que enfrenta a “Santiago Sanz, dueño de la casa Zoco” contra “Pascual Anaut, dueño de la casa Neguicena” (Inigizena, actual casa Peña). Y ahí tenemos el Zoko otra vez.

Sea como fuere, casa Xoko, otra casa con su historia y sus curiosidades.

Casa Montxonena

Volvemos al barrio de Iriburua para adentrarnos en una calle que parece maldita, ya que, por diversos motivos, sus casas se fueron cerrando y fue la primera de Vidángoz en quedar vacía en torno al año 1950. Su propio nombre tampoco invita a pensar nada bueno (calle Salsipuedes), aunque realmente solo hace referencia a la propia disposición que tenía antiguamente la calle, a la que se entraba desde la calle Mayor pero que no tenía salida porque en el otro extremo estaba el río Biniés.

Pero centrémonos en la casa que nos ocupa en esta ocasión: casa Montxonena. La casa se “cerró” en 1950. Bueno, para ser exactos, dejó de usarse como vivienda, pero, tras pasar por varias manos, fue adquirida por su actual propietaria, la familia Lengorna, que en un tiempo la usó como establo de vacas y como almacén de materiales y, recientemente, rehabilitó.

Aspecto actual de casa Montxonena.

Aspecto actual de casa Montxonena.

¿Y por qué quedó vacía en 1950? Pues porque la familia que en ella vivía, el matrimonio formado por Valentín Mainz (Montxonena) y Margarita Sanz (Ornat), con sus tres hijos y el abuelo Ángel, decidió emigrar a Argentina, donde tenían parientes de la propia casa Montxonena.

Realmente, la historia reciente de casa Montxonena está fuertemente marcada por la emigración a Argentina. Hemos visto que el último de la casa en emigrar había sido Valentín Mainz Fuertes, pero prácticamente todos sus hermanos mayores (Valentín era el menor) le habían precedido en el camino a Argentina: Ángela hacia 1941, Basilisa hacia 1925, Donato hacia 1924 y Mauricio hacia 1920.

No podemos asegurar si en la generación anterior había emigrado alguno, pero dos tíos de Valentín Mainz Fuertes, Domingo Venancio y Modesto Fernando Mainz Aroza, bien pudieron haber emigrado, porque dejan de aparecer en las matrículas parroquiales el primero en 1894, cuando contaba 29 años de edad, y el segundo en 1903, con 27 años. No consta que ninguno de los dos se casara ni muriera en Vidángoz, y teniendo en cuenta la época en la que abandonaron el pueblo, su edad y que varios bidangoztarras ya habían probado fortuna en Argentina, bien podría ser que ellos también emigraran y fueran el germen para la salida de Vidángoz de la siguiente generación de “Montxonenas”.

Hasta aquí lo que respecta a la historia reciente de la casa. En cuanto a su nombre, ¿qué podemos decir? Montxonena en su día sería Montzonena y anteriormente, tal vez, Monxonena y Monzonena. En resumen, Monzón + -ena, esto es, “la [casa] de Monzón”. Pero las últimas generaciones de la casa han llevado por apellido Mainz y antes de eso, a saber, por lo que, ¿cuándo hubo algún Monzón en esta casa?

Como hemos dicho el último heredero directo de la casa llevaba los apellidos Mainz Fuertes, siendo de casa Montxonena su padre, Ángel Mainz Aroza. En la anterior generación cambia la cosa, puesto que la natural de la casa era la madre de Ángel, Juana Teresa Aroza Mendigacha. El padre de ésta era el nativo de la casa, Pedro Miguel Aroza Gárate, nacido en 1808. Llevamos 200 años atrás y, de momento, ni rastro del Monzón. Volvemos a coger aliento y seguimos.

La cabeza del rey moro, en la piedra principal del arco de casa Montxonena.

La cabeza del rey moro, en la piedra principal del arco de casa Montxonena.

Entramos ahora en un periodo en el que la casa se heredó 3 veces por una hija, luego cambió el apellido principal de la casa en esas 3 ocasiones. La madre de Pedro Miguel Aroza Gárate era Juana Pascuala Gárate Baynes, hija a su vez de Clara Lorenza Baynes Monzón y nieta de María Josefa Monzón Urzainqui. Ya ha aparecido el dichoso Monzón, pero, seguramente el nombre no se debería a María Josefa sino a su padre, Miguel Monzón, que no sabemos (porque de 1701 hacia atrás ya no tenemos registros) si era el primer Monzón de Vidángoz o era alguna generación anterior la que había llegado a nuestro pueblo.

Un apunte interesante sobre casa Montxonena: La piedra que remata el arco de la puerta (en la imagen que acompaña al artículo) tiene grabada la cabeza del rey moro, emblema del valle de Roncal, pero que en el caso de Vidángoz pasa por ser la única (además de casa Ferniando) en la que este símbolo aparece representado.

Un último apunte: uno de los últimos nativos de esta casa, Mauricio Mainz Sanz, es actualmente Vicecónsul Honorario de España en Argentina, y una gran imagen de su Vidángoz natal preside su despacho en San Nicolás de los Arroyos.

Casa Montes / Casa Garín

En esta ocasión la casa que nos ocupa, llamada en sus últimos tiempos casa Montes, ya no existe, sólo queda su solar al lado de casa Xoko, en la antigua calle de San Pedro del barrio de Egullorre, aunque en la foto que acompaña a este artículo, que data del año 1958, podemos ver parcialmente cómo era. Si no es la única imagen de la casa que hay, sí que seguramente será la última antes de que fuera demolida. Y es que la foto corresponde al día de la doble boda de los hermanos Venancio y Trinidad Montes Fuertes, que se celebró el mismo día.

Casa Montes en 1958.

Día de boda en casa Montes, en 1958.

La familia Montes Fuertes fue la última en residir en esta casa. Posteriormente, y antes de su demolición fue utilizada un breve espacio de tiempo por la Cooperativa Textil de Vidángoz, que posteriormente se trasladaría a casa Malkorna.

Antes de los Montes Fuertes, a finales de la década de 1910 y principios de la de 1920 y por un breve espacio de tiempo, ocupó la casa la familia Jimeno Mendigacha. Realmente la casa la ocuparon Amalia Mendigacha Mainz (Bernabé) y sus hijos, Irene y Bernardino. El marido de Amalia, Doroteo Jimeno (Llabari), por lo que indican los libros de matrículas, estaba ausente, no sabemos si emigrado a América o en Francia o dónde, el caso es que en Vidángoz no estaba.

Como se puede ver, ninguno de los cónyuges de esta pareja era natural de la casa. Entonces, ¿cómo “cayeron” a esta casa? Porque la familia, en principio, residía en casa Llabari. Y aquí llega la parte oscura de la historia de esta casa. La familia Jimeno Mendigacha compró la casa a principios de 1918 a Jacinto Garín Benedet, antiguo propietario de la casa y de quien hablaremos posteriormente. Jacinto era ya un anciano viudo que se había quedado solo en Vidángoz (sus hijas estaban fuera) y, vista su situación, decidió vender la casa para irse a terminar sus días a las Hermanitas de los Pobres de Pamplona. Hasta aquí normal.

El caso es que, cuando Jacinto iba a ir a Pamplona a “hacer algún negocio” o simplemente a negociar su ingreso en las “Hermanitas” a cambio de una especie de “dote”, y para evitar que le robaran o que perdiera el dinero por el camino, le dio las mil pesetas que había de llevar junto con una camisa a Amalia Mendigacha, que acababa de comprar su casa, para que cosiera el bolsillo en el que iba a llevar el dinero, de tal forma que quedara cerrado. Y el pobre Jacinto llegó a Pamplona, fue a sacar el dinero… Y allí no había nada más que papel de periódicos. Luego vino el juicio y demás, pero esto lo dejaremos para otra ocasión. El caso es que, a resultas de esto, el matrimonio Jimeno Mendigacha perdió media casa (la que correspondía a Amalia Mendigacha como bienes gananciales), pero aun así, la madre y sus dos hijos vivieron en la casa entre 1919 y 1921, año en que murió Amalia con tan solo 32 años.

Después de esta truculenta historia, volvemos a  la sucesión de la casa. Decíamos que el anterior dueño había sido Jacinto Garín Benedet, que era natural de Pintano (Aragón), aunque casado con una bidangoztarra, Francisca Pascualena Salvoch (Aizagar/Garín). Es por este Jacinto que la casa, antes de ser conocida como casa Montes era denominada casa Garín. La familia Garín Pascualena aparece en las matrículas parroquiales como habitante de esta casa desde 1892. Antes de esa fecha, y al menos desde 1861, la casa no figura como habitada.

De ese periodo anterior, y no sabiendo cuándo se construyó la casa, aunque parece que es una casa relativamente nueva, solo nos queda en forma de pista su nombre antiguo, que mencionaban tanto Crisanto Pasquel (Paskel) como Valentina Landa (Arriola/Landarna/Llabari): casa Murri. El nombre se debería a al apodo que tendría algún habitante de la casa, no sabemos si el propio Jacinto Garín o alguno anterior. Sea como fuere “murri” significa en euskera “escaso”, con lo cual tal vez aquel al que llamaban “murri” sería lo que hoy diríamos un “miserias”, uno que siempre anda intentando usar/gastar lo mínimo posible.

Casa Montes, casa Garín o casa Murri, otra casa con historia.

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