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Accidente mortal en una almadía (17/03/1917)

Almadía saltando la presa de Ziberria, en Vidángoz. En un salto similar, aunque en un río de mayor envergadura, se produjo la desgracia

Almadía saltando la presa de Ziberria, en Vidángoz. En un salto similar, aunque en un río de mayor envergadura, se produjo la desgracia

El colectivo hermano La Kukula de Burgui daba cuenta hace diez días de un accidente de almadía ocurrido hacía 75 años en el que falleció el burguiar Donato Mendive.
Pues bien, casualidades de la vida, tal día como hoy hace 100 años las almadías nos dejaban otro accidente laboral con resultado de muerte y con algún bidankoztar de por medio.
El suceso tuvo lugar en el río Belagua, en la presa del molino de Isaba, donde cayó al agua el peón (trabajador contratado) de almadiero Miguel Pérez Novallas (o Navallas, según el documento), natural de Salvatierra de Esca, y falleció ahogado. Su cuerpo fue arrastrado por el agua y pudieron sacarlo del agua en el punto donde confluyen las aguas de los ríos Belagua y Uztárroz dando origen al Ezka. Por lo que indica la prensa de esos días, había habido abundantes lluvias y el río bajaría crecido, con lo que es de esperar que maniobras del tipo a la del salto de la presa fueran aún más peligrosas que de costumbre.

Recorte del Diario de Navarra de 21/03/1917

Recorte del Diario de Navarra de 21/03/1917

Este almadiero se encontraba trabajando para José Urzainqui Jimeno [Hualderna], bidankoztar y miembro de la Sociedad de Almadieros de Vidángoz (hablaré de este colectivo en otra ocasión, pues apenas quedaba recuerdo sobre él y es una cooperativa cuyo funcionamiento fue relevante para nuestro pueblo), que en estos casos, así como en los accidentes de menor gravedad, tenía establecidas una serie de indemnizaciones para los afectados (o para sus familiares, como en este caso). Por lo que indica la reseña del accidente que apareció en el Diario de Navarra, en la misma almadía viajaban otros dos vecinos de Salvatierra de Esca, uno de ellos hermano del fallecido, que imaginamos que habría sufrido especialmente con el suceso.

Nota en la que se da parte del accidente a la Sociedad de Almadieros de Vidángoz

Nota en la que se da parte del accidente a la Sociedad de Almadieros de Vidángoz

Claro que, en esta ocasión, al haber fallecido a resultas del accidente, la cuantía a pagar a la viuda debía de ser considerable y la Sociedad intentaba de alguna manera escaquearse o pagar menos de lo que parecía estar estipulado. Además, en estos casos, el importe de la indemnización lo habían de aportar todos los socios de la Sociedad de Almadieros de Vidángoz, que en el momento de este accidente eran treinta (casi la mitad de las familias de Vidángoz), y cada uno de ellos en función de las almadías que poseía cada uno de ellos.
Finalmente, y tras presionar el abogado de la viuda un poco, ambas partes llegaron a un acuerdo y la mujer del finado Miguel Pérez percibió una indemnización de 2.900 pesetas que, aunque en 1917 sería una cuantía considerable, en ningún modo habría suplido la ausencia de su marido.

Sobre apodos, insultos y nombres de casa

Tal y como se ha ido mostrando a lo largo de los últimos cinco años en la sección de oiconimia de la revista Bidankozarte, los nombres de las casas de Vidángoz (y de cualquier pueblo en general) se pueden clasificar en diversos grupos atendiendo al origen que éstos tengan:

Varios antiguos nombres de casa Paskel parecen tener origen en apodos.

  • Las que se nombran de acuerdo con el nombre o apellido del  dueño/a de la casa en un momento determinado. Éste es el tipo de nombre más común que encontramos en nuestro pueblo. Así, tenemos entre los nombres de menor antiguedad casa Salbotx, casa Fuertes, casa Paskel o casa Arriola como ejemplos de nombres referidos a apellidos. De mayor antiguedad (y, por tanto, con la terminación euskérica -ena o -rna), pero del mismo tipo tendríamos otros nombres como Santxena, Hualderna o Montxonena. De manera análoga, hay oicónimos que hacen referencia a nombres propios de antiguos dueños de la casa, grupo en el cual encajan casa Pantxo, casa Matías, casa Diego o casa Bernabé como nombres de menor antigüedad y también casa Anarna, casa Angelena (antigua denominación de casa José María), casa Danielna o casa Refelna.
  • Nombres que hacen referencia al oficio del dueño/a de la casa en un momento del pasado. Es un caso bastante menos frecuente que el anterior, pero del que hay algunos ejemplos: Así, tenemos casa Arotx (antigua denominación de la actual casa Arbizu), casa Xapatero, casa del Secretario, casa Pelaire, casa de la Herrera (hoy solar), casa del Caminero (denominación que durante un tiempo se le dio a casa Matxin), etc…
  • Aquellas que deben su nombre a su localización dentro del pueblo. Este no es un caso muy habitual en Vidángoz, pero algún ejemplo sí que hay, aunque la mayoría de ellos sean recientes. Así, tenemos casa Malkorna como único ejemplo de nombre antiguo de este tipo, al que se unen los nombres de muchas de las casas construidas o reformadas en las últimas décadas: Peñeta, Landeta, Iturriondo, Bilizar
  • Otras reciben su nombre de alguna característica de la casa. En Vidángoz apenas hay nombres de este tipo, pero podemos poner como ejemplo casa Txikia (o Txikiborda) y también casa Harretxe.
  • Las que se nombran con el apodo por el que se conocía alguno de la casa. Desde el punto de vista actual, muchas casas pertenecientes a este grupo se nos hacen difíciles de identificar, y en muchas ocasiones pensamos que tal o cual nombre de una casa tiene su origen en una palabra que consideramos que sería en el pasado algún tipo de apodo aunque desconozcamos su significado. En este grupo podríamos encajar seguramente nombres como Bomba, Kurllo o Mux, cuyo origen en el mejor de los casos solo podemos imaginar

Pues bien. Relativo a este último grupo de nombres, al de los que tienen su origen en apodos, he encontrado recientemente un artículo que arroja algo de luz sobre varios nombres de casas de Vidángoz, en su mayor parte sobre denominaciones antiguas de las casas. El artículo en cuestión, redactado en euskera por Joseba Aurkenerena y publicado en naiz.eus, lleva por título «Erronkarierazko irainak», esto es, insultos en uskara roncalés, y el autor señala que los ha recogido del Diccionario español – uskara roncalés de Bernardo Estornés Lasa. Como quiera que los apodos en muchas ocasiones tienen una carga burlesca, es lógico pensar que muchos de esos insultos seguramente se corresponden con antiguos apodos.

Relacionados con estos apodos ‘faltones’ podrían estar los siguientes:

  • Andisko (estirado, chulico) seguramente tendría relación con el nombre antiguo de casa Pantxo, esto es, Andixko.
  • Argilla (enclenque) tal vez esté vinculado con el origen del nombre de casa Arlla (probad a pronunciar Argilla rápidamente).
  • Axari (medio borracho en una de sus acepciones, aunque literalmente significa zorro y también es el apodo por el que los salacencos denominaban a los roncaleses) posiblemente tenga relación con uno de los nombres antiguos de casa Paskel, con casa Axairna (seguramente evolución oral de Axarirna >> Axairna, del mismo modo que de Aristu >> Aistu).
  • Baldragas (desgarbado), aunque parece que era un apodo heredado de Ustés, éste era uno de los nombres que se le daban a la desaparecida casa Cosme, la casa antigua de Pelairea. Cosme Pelairea Villagoiz, por lo que se dice, era natural de casa Baldragas de Ustés, y algunos llamaban a su casa en Vidángoz de la misma manera.
  • Gaizo (pobre, ingenuo, bobo, simple, buenazo, cándido) puede que esté enlazado con otro de los antiguos nombres de casa Paskel, que antiguamente también debió de tener el nombre de casa Gaixo (y haber evolucionado oralmente de Gaizo >> Gaixo, del mismo modo que Zoko >> Xoko, Zapatero >> Xapatero o Monzón >> Monxón);
  • Makur (lelo), que aunque señalan en la propia casa Makurra que debe su nombre a un cheposo que vivía en la casa y que, por ello, andaba torcido o encorvado (makurra en euskera), encontramos en esta lista de insultos roncaleses con otro significado más malicioso;
  • Casa Txantxolit, claro ejemplo del uso de apodos para denominar a una casa.

  • Murri (endiablado, maldito, perverso, gruñón, persona de pocos amigos, insociable, modorro) era uno de los nombres antiguos de la hoy desaparecida casa Montes o casa Garín;
  • Muzka (milindris, delicado) puede que esté enlazado con el origen del nombre da casa Mux;
  • Txantxulit (ligero de cascos, de poco juicio, sin fundamento) es un apodo del que ya hablamos al tratar la historia de casa Txantxolit;

Como ya hemos ido viendo al analizar los nombres de las diferentes casas de Vidángoz, hay más nombres debidos a apodos que estos, pero me ha resultado curioso el encontrar el posible origen de algunos de ellos en insultos o palabras despectivas, y dado que el significado de algunas de ellas es desconocido para la mayoría hoy en día, me ha parecido interesante dedicarle este pequeño artículo. Señalar, para terminar, que seguramente nos han llegado pocos de estos nombres referidos a apodos, pero probablemente en su día se haría mención a muchas casas por medio de alguno de ellos.

Casa Lixalte

Nos toca en esta ocasión indagar por 5ª vez una casa del barrio de Iriartea: casa Lixalte, situada en la actualmente denominada calle de La Fuente.

Luis Fuertes, regentando el bar de Lixalte.

Al pensar en casa Lixalte a todos nos viene a la mente su pasado reciente, esto es, el bar de Lixalte y el difunto Luis tras la barra, y si echamos la vista un poco más atrás, también podemos recordar a la también difunta Rafaela regentando la tienda. Pero, como diría aquel, eso es anteayer, historia reciente.

Remontándonos un poco más en el tiempo, encontramos casa Lixalte deshabitada durante casi veinte años, entre 1952 y aproximadamente 1970, consecuencia de la desgracia familiar: Los dos cabezas de la familia Fuertes Juanco, Concepción y Venancio, murieron prematuramente en apenas cinco años, entre 1947 y 1952, dejando tres huérfanos de los que se hizo cargo la familia materna, de casa Paxapan, hogar en el que pasaron a residir los hermanos Fuertes Juanco.

Casa Lixalte hacia 1950.

Con anterioridad a este periodo en el que estuvo vacía, la casa había seguido durante unas cuantas generaciones una dinámica hereditaria normal, que podemos seguir al menos hasta 1810. Por el camino, si incluimos a los hermanos Fuertes Juanco, cinco generaciones con el apellido Fuertes, que llegó a la casa en el año 1831, con el enlace entre Pedro Miguel Fuertes Eseverri (Fuertes) con María Antonia Ustés Barricat (Lixalte). ¿O sea que antes en casa Lixalte eran de apellido Ustés? Bueno, en realidad solo lo fue una generación, habiendo subido el apellido (su portador, se entiende) de Burgui en 1806. Y se entiende que la generación anterior llevó el apellido Barricat (o Barricart, ya que la grafía varía con facilidad), apellido que habría venido de Roncal dos generaciones antes. De ahí hacia atrás, de momento, solo podemos hacer conjeturas.

Sea como fuere, el nombre de la casa indica sin duda que en algún momento los habitantes de la casa llevaron el apellido Elizalde, que, teniendo en cuenta que la pronunciación bidankoztar convierte el sonido “z” en “x” y que la “e” inicial se habría perdido con el uso, nos queda Lixalte. Paradojas del destino, hoy en día hay otra casa en Vidángoz que se llama Elizalde.

Aspecto de casa Lixalte en torno a 1980, similar al actual.

Y más paradójico aún es que ninguna de las dos tenga relación con el significado de Elizalde: Eliza (iglesia) + alde (al lado), esto es, al lado de la iglesia. Pero bueno, esto se explica por el mero hecho de que las casas en Vidángoz suelen tomar su nombre del apellido de sus dueños.

El caso es que Elizaldes ha habido en Vidángoz en los dos últimos siglos, en casa Elizalde (a la que dieron nombre), y en casa Paskel, a donde llegó un Elizalde, Cleto, originario de Salvatierra, y de donde descendía el fundador de casa Elizalde, pero ni rastro del apellido en casa Lixalte.

Podemos aventurar que algún Elizalde habría vivido en la casa, si bien sería en tiempos anteriores a los que podemos rastrear siguiendo líneas familiares. Así, en un documento que recoge la riqueza agraria y ganadera de Vidángoz en 1613 (documento que revisamos en el nº 9 de Bidankozarte), aparece “Catalina Burdaspar, muger de Joanes de Eliçalt”, mención que podría apoyar nuestra teoría.

Y rebuscando un poco más, podemos ver que en el Recuento de casas de comienzos del siglo XVI el apellido Eliçalte era mucho más frecuente, y encontramos que 4 de los 73 propietarios de casas de Vidángoz en aquel momento tenían dicho apellido.

Concurrida reunión delante de casa Lixalte.

Es por ello que, probablemente, el origen del nombre Lixalte sea así de antiguo. Y también es probable que, al igual que ha sucedido con el nombre de alguna otra casa (que veremos en su debido momento), originalmente se llamara Lixalterna o Lixaltena y con el tiempo perdiera la partícula final del nombre.

Pero además de Lixalte, según señalaba Miguel Mainz Salvoch (Jimeno), parece que en algún tiempo algunos la denominaban casa Leocadi, no sabemos si en referencia a un Leocadio o a una Leocadia. En Vidángoz desde 1701 solo ha habido 5 Leocadios o Leocadias pero, curiosamente, remontándonos en la ascendencia familiar de casa Lixalte encontramos una Leocadia Gorria Drunda, que habría sido la que heredó la casa en su momento y que es quien se casó con el que trajo el apellido Barricat.

En cuanto exterior de la casa, hay varios aspectos que nos hacen pensar que la construcción que conocemos actualmente es relativamente reciente: el hecho de que tenga 3 alturas + sabaiao (cuando lo habitual era 2 alturas + sabaiao), el hecho de que tenga ventanales y balcones grandes, que la piedra de las esquinas y de los marcos de las ventanas no esté trabajada por cantero… Todo ello parece corroborar lo que señalaba en ese sentido Trinidad Montes Fuertes (Montes / Hualderna), que indicaba que casa Lixalte, de donde era originaria su madre, habría sido reformada o reconstruida siendo su madre moza, lo que vendría a apuntar a las primeras décadas del siglo XX.

Y, de momento, esto es lo que podemos contar sobre casa Lixalte.

Casa Kostiol

La casa que nos ocupa en esta ocasión es casa Kostiol, sita en el barrio de Iribarnea. Una casa reformada hace pocos años que no nos deja ver cómo era anteriormente, si bien esto tampoco podía  verse antes de la última reforma.

Poco podemos decir, pues, del pasado de esta casa por su actual aspecto exterior. Actualmente su puerta principal da a la calle Ecuador, pero la puerta antigua (que, como en la mayoría de las casas, daba acceso a la cuadra) estaba situada en el callejón que separa casa Kostiol de casa Txantxolit. La puerta, al igual que la mayoría de las puertas originales de las casas, no daba a la calle principal salvo en contados casos. Así, en la propia calle Ecuador prácticamente todas las casas cumplen este patrón: casa Pantxo, casa Ornat, casa Maizena, casa Secretario, casa Santxena… Solo faltan a la regla casa Arbizu y casa Ferniando, y en el caso de esta última puede ser que la casa tuviera su acceso original en el callejón que la separa de casa Ornat, y tal vez con la reforma de 1841 (que se indica en su fachada actual) cambiara y se reubicara la puerta principal de la misma.

Fachada actual de casa Kostiol

Fachada actual de casa Kostiol

Por otra parte, la parte Oeste de la casa, la que da al río, debió de ser en su día un añadido a la casa, que con el tiempo terminó formando parte de la misma. Esta parte de casa Kostiol que hace de embudo en la travesía de Vidángoz fue motivo de controversia cuando se construyó esa carretera, ya que algunos pedían que se eliminase esa parte de la casa en beneficio del bien común, tal y como se había realizado con un casal de casa Santxena o con la desaparecida casa Cosme (casa Pelairea antigua), pero en esta ocasión el dueño de la casa (y alcalde de la villa en aquel momento) y el pueblo no llegaron a un acuerdo en cuanto a la contraprestación por prescindir de ese trozo de casa y ésta se quedó como estaba.

Por lo que al nombre de la casa respecta, casa Kostiol, poco podemos decir al respecto. Por lo que comentaban en la propia casa, la casa debía de tener un nombre euskériko cuyo significado haría referencia a su situación próxima al río, pero no se pudo precisar si tenía algo que ver con Kostiol o era una palabra del todo diferente. Sea como fuere, lo cierto es que desconocemos el origen del nombre Kostiol y, al contrario que en algún otro caso, tampoco tenemos pistas acerca de su significado. Seguramente se deba al apodo que daban a alguno de la casa. Una posibilidad sería que Kostiol estuviera relacionado con el antiguo oficio de costiero, que no era otra cosa que un guarda de montes, si bien no tenemos ninguna base para afirmar que esto tenga sentido. Aparte de esta posibilidad, tal vez Kostiol tenga su origen en una palabra euskérika, pero buscando palabras con grafía similar no aparece ninguna que se empleara cerca de nuestras tierras ni cuyo significado tenga sentido relacionarlo con el nombre que nos ocupa.

En cuanto a la historia de casa Kostiol, fue una casa ganadera al menos desde la segunda mitad de siglo XIX, siendo la sexta casa en número de cabezas de ganado en el catastro de 1883, ranking que encabezaban en aquel momento casa Santxena, casa Rakax y casa Ferniando. Pese a ese poderío ganadero, paradójicamente, a mediados del siglo XX pusieron en marcha junto con los de Hualderna la primera serrería de Vidángoz (la primera si no tenemos en cuenta el aserradero con el que contaba el molino).

El Sagrado Corazón de Jesús, en la fachada de casa Kostiol

El Sagrado Corazón de Jesús, en la fachada de casa Kostiol

Ese potencial, tanto económico como social, que suponía el tener ganado tuvo su influencia en la política familiar de casa Kostiol durante varias generaciones en las que los naturales de la casa eran emparejados con los hijos de casas pudientes en su día: Larrambe, Txestas, Diego, Santxena… Tal vez este potencial también tuviera cierta influencia en el hecho de que casa Kostiol haya sido una de las pocas casas que ha tenido 2 alcaldes en Vidángoz a durante el siglo XX, Ángel Urzainqui Urzainqui y su hijo Robustiano Urzainqui Pérez, si bien en la época en que gobernó el primero el cargo de alcalde rotaba prácticamente cada año.

Es de reseñar también el hecho de que, al menos en las 5 generaciones anteriores a Mª Asun Urzainqui la transmisión se realizó a través de hijos varones de la casa, manteniéndose el apellido Urzainqui al menos desde 1798. Con anterioridad a esa fecha, todavía no lo he podido confirmar, pero en no mucho tiempo terminaré de completar la transmisión de la mayor parte de las casas de Vidángoz hasta el año 1726, con lo cual en muchos casos podremos remontarnos en la historia de cada familia hasta 10 generaciones.

El hecho de heredar la casa el hijo varón o el primogénito es una creencia que tenemos fuertemente arraigada, pero que, al menos en Vidángoz (aunque es de suponer que en el resto de pueblos de nuestro entorno sucediera de forma similar) está tan plagada de excepciones que hace dudar de que fuera una regla en sí. En muchos de los casos que hemos tratado hasta ahora en este apartado se ha podido constatar que tal o cual casa fue heredada en una o en varias generaciones por una hija, en muchos casos habiendo un hijo varón (a veces incluso mayor en edad a la hija) en disposición de heredar. Y también falla bastante la regla de que había de heredar el primogénito, y es que en muchas ocasiones un hijo o hija menor pero a ojos de sus padres más capacitado para hacer perdurar la casa (ése era el objetivo final: que la casa y su hacienda se mantuviera) era el elegido. Eso, o que al hermano mayor se le había conseguido un buen partido y pasaba a otra casa, que a los hijos había que irlos colocando en la medida de lo posible…

Para terminar, y a modo de curiosidad, señalar que casa Kostiol fue la primera casa de Vidángoz en disponer de televisión.

Casa Txantxolit / Casero

Llegamos por tercera vez en este recorrido por los nombres de las casas de Vidángoz al barrio de Iribarnea. Y en este caso toca una casa curiosa por cuanto es conocida indistintamente por sus dos nombres, Txantxolit y Casero, y además da nombre al puente sobre el río Biniés que está al lado de la casa, el puente de Casero (pero al que, curiosamente, no se denomina ni puente Txantxolit ni puente Hualderna, aunque tendría el mismo derecho).

Al igual que en la casa que tratábamos en el número anterior, casa Monxon, tiene diversas idas y venidas en lo que a transmisión se refiere, siendo algo difícil seguir el rastro de la propiedad de la casa. Y es que no es una casa que se haya transmitido de padres a hijos en todas las últimas generaciones, sino que ha habido diversas alteraciones en ese sentido.

Foto antigua de la Calle Tejería, donde se encuentra casa Txantxolit.

Foto antigua de la Calle Tejería, donde se encuentra casa Txantxolit.

En ese sentido, el nombre de casa Casero ya nos da una idea de lo que en algún momento fue la casa, ya que, seguramente hará referencia a que en algún momento, en ella, vivía alguien “por casero”, esto es, alquilado (tal vez toda la casa, o tal vez parte de ella). Luego veremos a quién puede hacer referencia.

En cuanto al otro nombre de la casa, Txantxolit, se antoja prácticamente imposible averiguar a cuál de sus habitantes hacía referencia lo que parece ser un apodo. Alguna persona mayor de Vidángoz señalaba que podía tener relación con la palabra “chancho”, que significa cerdo, pero esta palabra y tiene origen argentino, con lo cual no parece que sea compatible con el nombre más o menos antiguo de una casa de Vidángoz.

Pero una vez consultado el «Diccionario Vasco-Español-Francés» (Azkue, 1905), se despejan las dudas acerca del significado de este nombre de casa. Para la elaboración de aquel diccionario Resurrección Mª Azkue colaboró activamente nuestro paisano Mariano Mendigacha [Mendigatxa] aportando las palabras correspondientes al dialecto roncalés tal y como se hablaba en Vidángoz, en nuestro pueblo se denomina «txantxulit» al «hombrecillo de cascos ligeros«. O sea que viene a ser lo que en Ochagavía (“Vocabulario Navarro”, J. M. Iribarren) o en Burgui llaman “txantxulín”, que se usa para designar despectivamente a “una persona simple, de poco fundamento”.

Sea como fuere, haré un repaso sobre el devenir de la casa que, como ya he señalado, ha cambiado mucho de manos. Empezando por los dueños actuales, los hermanos Sanz Iriarte, el que era natural de la casa era su padre Perfecto Sanz Fuertes, algo por todos conocido.

Perfecto era el primogénito del matrimonio formado por Guillermo Tomás Sanz Calvo (Kurllo) y Vicenta Fuertes Maisterra (vivió en varias casas), que se estableció en casa Txantxolit al casarse en 1909. Entonces, ¿no era ninguno de casa Txantxolit? Pues estrictamente, no. ¿Cómo llegaron entonces a la casa? Pues porque la madrastra de Guillermo (la esposa en terceras nupcias de su padre, de Antonio Sanz Gárate (Kurllo)), Petra Fuertes Hualde (Txantxolit), para quien el padre de Guillermo era su segundo marido, era natural y dueña de casa Txantxolit.

El caso es que Guillermo, su padre y sus hermanos, eran naturales de casa Kurllo, y allí vivieron con la excepción del año 1897, en que, recién casados Antonio Sanz Gárate y Petra Fuertes Hualde bajaron a casa Txantxolit a vivir, pero al año siguiente volvieron a casa Kurllo.

Aspecto actual de Casa Txantxolit / Casero

Aspecto actual de Casa Txantxolit / Casero

Y entre 1898 y 1909, ¿qué fue de la casa? Pues entre 1898 y 1902 la casa estuvo vacía, y entre 1903 y 1909 vivió en ella una pareja, tal vez “de caseros” (y aquí podría tener origen el nombre de casa Casero), formada por Román Hualde Salvoch (Pelaire) y Sotera Fuertes Maisterra (Fuertes), y que no tuvieron descendencia. Cabe señalar que la mujer de esta pareja tiene los mismos apellidos que la esposa de Guillermo Sanz Calvo, pero es su tía y no su hermana.

Volvemos ahora al hilo de Petra Fuertes Hualde. Petra fue la hermana que heredó la casa, y se casó en 1869 con Ángel Antonio Sanz Navarro (Mailusa), pareja que no tuvo descendencia y durante cuya estancia en la casa fueron pasando primero parientes de casa Mailusa y posteriormente de casa Fuertes a modo de herederos. De hecho llegó a vivir en la casa un matrimonio que tuvo hijos en ella conviviendo con Petra y su marido, pero que finalmente salieron de la casa. Así, volvieron a quedar Petra y su marido solos, hasta que éste murió en 1895 y Petra volvió a casarse en 1897.

En cuanto a Petra, era la pequeña de 4 hermanos, hijos de Pedro Francisco Fuertes Eseverri (Fuertes) y Sevastiana Hualde Barrena (Landarna). Ni Petra, ni ninguno de sus 3 hermanos, ni sus padres nacieron en casa Txantxolit. Otra vez nadie de la casa. ¿Y estos cómo llegaron? Pues los anteriores propietarios de la casa eran una pareja casada en 1853, formada por Francisco Mª Larrañeta Bertol y Dolorosa (o Dolores) Mainz Urzainqui (Txantxolit), que tuvieron la desgracia de fallecer ambos en la epidemia de cólera de 1855, sin dejar descendencia y no quedando nadie de la familia en casa, ya que los padres de ella ya habían muerto y el resto de hermanos ya estaban casados a otras casas o muertos.

Sebastiana Hualde Barrena era prima carnal del padre de Dolorosa Mainz Urzainqui, de Ángel Mainz Hualde y, seguramente, no habiendo otro pariente más cercano que reclamara la casa, pues allí habrían ido Sebastiana, su marido y sus hijos.

De ahí hacia atrás, parece que la transmisión de la casa fue más “normal”, de padres a hijos.

En cualquier caso, seguimos sin conocer a quién se refiere el apodo “Txantxolit”, pero, por lo menos, ya hemos conocido con cierta profundidad las no pocas manos por las que ha pasado casa Txantxolit o casa Casero.

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