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Boletín nº 31 de Bidankozarte

Bidankozarte nº 31

Con algo de retraso con lo que hubiera cabido esperar, pero con un motivo justificado (los contenidos de este boletín estaban relacionados con la charla que dí el pasado sábado entre los eventos organizados con motivo del Uskararen Eguna), llega un nuevo número de Bidankozarte, en esta ocasión dedicado a la historia escrita del Uskara.

Este es el índice de contenidos:

1.- Uskararen Eguna;
2.- El uskara y las brujas;
3.- El roncalés, ‘el basquençe más perfecto’;
4.- Diplomacia en uskara;
5.- El legado de Bonaparte;
6.- ¿Unas oraciones de Vidángoz de 1812?;
7.- ‘Ene tia Juana maitia…’;
8.- Mendigacha, Azkue… y Mocoçain;

Podéis visualizar y descargar este boletín en este enlace y, si queréis hacer lo propio con cualquier otro boletín de los publicados hasta ahora, están todos en este otro enlace.

Esperando que os guste, un saludo!

Graziana Belza en un cómic

Mari Ttipia Zugarramurdiko akelarrean (Sua Edizioak, 2010)

Hace ya algún tiempo que tomé prestados en una biblioteca varios libros de una colección cuya protagonista es la joven Mari Ttipia, que en sus aventuras recorre diversos lugares de Euskal Herria. El primer libro que cogimos fue el que tiene lugar en el puente colgante de Holtzarte (Mari Ttipia Holtzarteko zubian), por aquello de que algún día habíamos de acercarnos desde Vidángoz a aquel curioso paraje al otro lado de los Pirineos.

Sea como fuere, a mis hijos les gustó el libro y en nuestra siguiente visita a la biblioteca eligieron el que transcurre en la cueva de Zugarramurdi (Mari Ttipia Zugarramurdiko akelarrean). Y en este libro es donde con sorpresa, encontré que, entre las brujas famosas que acudían al akelarre (Graziana Barrenetxea de Zugarramurdi, Endregoto de Viana…), aparece Graziana Beltza, nuestra Graziana, aquella que fue acusada de brujería en Vidángoz en 1560 y cuyo proceso analicé más a detalle y di a conocer en una charla en el año 2012.

La bruja Graziana Belza, según aparece en el libro.

Pues bien, ahora, por medio de este libro dirigido al público infantil, nuestra bruja (aquella de la que hay referencias históricas, se entiende) será un poco más conocida. Junto a estas líneas, la imagen que de Graziana Belza nos da la mencionada publicación, que, si bien es fantasiosa y no guarda relación con lo sucedido con nuestra bruja, sí que merece ser reseñado por el pequeño homenaje que hace a aquella sorgina o belagile bidankoztar que fue injustamente juzgada, torturada y condenada en su tiempo pese a no confesar ni demostrarse su culpa.

El libro, escrito por Mikel Tellagorri e ilustrado por J. Ignacio Treku, está publicado en euskara por Sua Edizioak. Aunque en su página web ya no está disponible, si os interesa podéis adquirirlo en la página web de Elkar.

Casa Pantxo

Casa Pantxo será la quinta casa del barrio de Iribarnea que trataremos. Una casa que, como se expondrá a continuación, tiene unas cuantas curiosidades.

Pero empecemos por el principio: ¿de dónde surge el nombre de la casa? Pues, la respuesta en esta ocasión parece más sencilla que en otras ocasiones, y es que Pantxo es una de las maneras de denominar coloquialmente en euskera a alguien llamado Francisco. Hasta aquí fácil, pero exactamente ¿a qué Francisco debe su nombre casa Pantxo? Y aquí es donde viene la madre del cordero.

Casa Pantxo, origen de alguna leyenda sobre las brujas de Vidángoz

Casa Pantxo, origen de alguna leyenda sobre las brujas de Vidángoz

Y es que en casa Pantxo hubo cuatro generaciones seguidas en las que el cabeza de familia se llamaba Francisco Urzainqui. Partiendo de la generación actual, los hermanos Urzainqui Asín, el primer Francisco Urzainqui que encontramos en su ascendencia sería su tatarabuelo, Juan Francisco Urzainqui Sanz, que era hijo de Pedro Francisco Urzainqui Mainz, nieto de Josef Francisco Urzainqui Mendigacha y biznieto de Juan Francisco Urzainqui Mainz. Así que parece que nos quedaremos con la duda de saber con cuál de los cuatro Franciscos que fueron dueños de la casa entre 1757 y 1892 se originó la denominación Pantxo.

Sea como fuere, además de casa Pantxo, antaño debía de ser conocida
como casa Andixko. Seguramente se trate de un apodo, que tampoco sabemos con quién se originó, y cuyo significado también nos plantea alguna duda. Andixko significa literalmente “grandecito”, por lo que considerando que en muchas ocasiones los apodos tienen una connotación burlesca, tal vez no se refiriera a alguien grande sino todo lo contrario. Sea como fuere, Andixko es otro nombre con el que se conoció casa Pantxo en algún momento.

Otra de las cosas curiosas que encontramos en casa Pantxo, es su transmisión familiar. Tendemos a creer que en nuestro pueblo, en nuestro valle, las casas tendían a heredarse por el mayor de los hijos varones de una familia, pero cualquiera que profundice un poco en este tema comprobará que este modo de proceder dista bastante de ser una regla. Bueno, pues casa Pantxo es una de las pocas casas de Vidángoz en la que durante al menos ocho generaciones consecutivas la transmisión se ha producido por los varones, con lo cual estamos hablando de que ha mantenido el apellido Urzainqui desde al menos 1701 (que es desde cuando podemos seguirle el rastro documental).

Tres siglos a lo largo de los cuales la transmisión pendió en muchas ocasiones de un hilo (por muerte prematura de uno de los padres, por segundas nupcias que daban como fruto otros hijos que podían competir en temas hereditarios, por ser pocos hijos de los que las mitades se morían, etc…) pero que, caprichos del destino, consiguió seguir su camino.

En fin, casa Pantxo, casa Andixko, otra casa de Vidángoz con sus historias.

 

Casa Pantxo y las brujas

Cruz de piedra que corona el tejado de casa Pantxo, antiguo remedio contra las brujas

Cruz de piedra que corona el tejado de casa Pantxo, antiguo remedio contra las brujas

Cuenta la leyenda que unos mozos que andaban de ronda retorcieron el cuello de una gallina que andaba en la puerta de casa Pantxo y que al día siguiente la abuela de la casa andaba con dolor en el cuello.

Esta historia enlaza con lo que suelen decir los mayores de Vidángoz cuando indican que a nuestro pueblo ‘las brujas subieron de Burgui’, y es que la supuesta bruja de esta historia es Teresa Jesús Pérez Artica, natural de Burgui y casada con el viudo Juan Francisco Urzainqui Sanz, cuya primera esposa había fallecido como consecuencia de la epidemia de cólera de 1855.

Chimenea de casa Montxonena, emulando a las antiguas chimeneas roncalesas

Chimenea de casa Montxonena, emulando a las antiguas chimeneas roncalesas

Esta pareja no tuvo descendencia, pero Teresa, que era conocida por algunos como la Pantxa (por ser la mujer de Pantxo, de Francisco), vivió muchos años, dejando muestras de su carácter, que probablemente le habría acarreado algún enemigo que inventó historias para difamar a Teresa.

Casualmente (o tal vez no sea tan casual), casa Pantxo es la última casa de Vidángoz que ha mantenido la cruz de piedra que solía coronar las chimeneas roncalesas para evitar que las brujas se colaran en las casas. El ejemplo de aquella costumbre se puede observar en la reconstruida casa Montxonena.

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