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75 años del final de la última guerra civil (1939)

Parte que indica el final de la última guerra civil (01/04/1939)

Parte que indica el final de la última guerra civil (01/04/1939)

Los periódicos del día 1 de abril de 1939, hace 75 años, traían en portada, de manera unánime, el último parte de guerra de Franco: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado”.

Y es que, casi 3 años después del fallido golpe de estado (fallido porque no consiguió su objetivo, que era tomar el poder en el mismo julio de 1936) que desembocó en guerra, los franquistas habían conseguido vencer y hacerse con el poder.

Por lo que respecta a nuestro pueblo, la posición del mismo en la guerra dejó consecuencias diversas. En el plano humano, se registraron, que yo sepa, 12 “bajas”, 12 muertos, 10 por el bando franquista y 2 por el bando republicano, todas ellas menos una como consecuencia de heridas recibidas en diversos frentes.

Dentro de los muertos del bando franquista, además, encontramos que algunos de los fallecidos pertenecían a unidades del Ejército “Nacional” y otros a Tercios de Requetés.

Portada del libro "Caidos por dios y por España: Navarra", donde se recogen los nombres de los muertos en la guerra civil del bando franquista

Portada del libro "Caidos por dios y por España: Navarra", donde se recogen los nombres de los muertos en la guerra civil del bando franquista

La lista de muertos ordenada cronológicamente (a falta de dos fechas por determinar) sería la siguiente:

  • 30/04/1937 – Ignacio Sanz Fuertes (Txantxolit – Ejército);
  • 17/05/1937 – Daniel Juanco Pérez (Paxapan – Ejército);
  • 11/06/1937 – Antonio Larrea Miquéliz (Xapatero – Requeté);
  • 11/06/1937 – Juan Urzainqui Pérez (Kostiol – Requeté);
  • 11/06/1937 – Pascual Urzainqui Hualde (Lengorna – Requeté);
  • 18/12/1937 – Bernardino Ornat Landa (Bomba – Ejército);
  • 17/05/1938 – Veremundo Artuch Urzainqui (Maisterra – Ejército);
  • 10/06/1938 – Vicente Mainz Landa (Landa – Republicano);
  • 25/02/1939 – Manuel Artuch Jimeno (Largotena – Ejército);
  • 15/07/1939 – Casildo Sanz Salvoch (Kurllo – Ejército);
  • [Sin fecha] – Gregorio Sanz De Miguel (Arlla – Ejército);
  • [Sin fecha] – Enrique Mainz Landa (Landa – Republicano);
Banderín del Tercio de Montejurra, al que pertenecían los requetés bidangoztarras

Banderín del Tercio de Montejurra, al que pertenecían los requetés bidangoztarras

Los requetés bidangoztarras estaban integrados en el Tercio de Montejurra y los 3 fallecidos lo fueron en el mismo día, en el asalto a las fortificaciones del Gallo (frente de Bizkaia, ¿cerca de Durango?) y fueron condecorados con la Medalla Militar.

 

Los fallecidos del Ejército pertenecían a diversas unidades del mismo. Apenas tenemos detalles de sus muertes, salvo en el caso de Ignacio Sanz (Txantxolit), que murió en Durango. Cabe reseñar la fecha de la muerte de Casildo Sanz (Kurllo), 3 meses y medio después de terminada la guerra, por lo que es probable que se debiera a heridas sufridas en la misma.

Interior del Penal de San Cristóbal, donde estuvo preso Vicente Mainz Landa

Interior del Penal de San Cristóbal, donde estuvo preso Vicente Mainz Landa

En cuanto a los muertos por el bando republicano, dos y de la misma familia. El primero, Vicente Mainz (Landa), fue detenido en los días posteriores al golpe de estado y encarcelado en el Penal de San Cristóbal, de donde huyó en la fuga del 22 de mayo de 1938 (ver Bidankozarte nº 8). Tras permanecer fugado durante casi 20 días, fue abatido por la “Fuerza Pública” en el valle de Esteríbar. Su hermano Enrique, tras haber sido detenido y puesto en libertad, pasó primero a Francia y de ahí volvió para combatir en el bando republicano, donde debió de encontrar la muerte, aunque las fuentes no supieron precisar el lugar ni la fecha.

Exiliados de Vidángoz parece ser que no hubo.

Pero dejando de lado la huella dejada por la Guerra Civil en lo humano, en los años que siguieron a la guerra Vidángoz también tuvo que soportar toda una serie de cambios más o menos traumáticos: la obligación de disponer de salvoconducto para salir del pueblo (debido al riesgo de fuga por estar cerca de la muga francesa); la clausura del molino (para moler), con lo que había que trasladarse a moler a los pueblos en los que todavía se permitía; la llegada del ejército y de los prisioneros de guerra para la construcción de la carretera Igal-Vidángoz-Roncal, con el impacto que aquello tendría en la población; la incursión de los maquis que registró un enfrentamiento con más de 10 muertos en las inmediaciones del pueblo…

En fin, solo he citado algunas de las consecuencias más reseñables para el pueblo, pero está claro que la última guerra civil (no nos creamos que fue la única o la única reciente: ahí tenemos las guerras carlistas), como cualquier guerra en general, dejó un balance nada positivo a los bidangoztarras.

Casa Diego

Arrancamos esta tercera vuelta sobre los nombres de las casas con casa Diego, la que, en la documentación, ha sido tradicionalmente la 3ª casa del barrio de Iriburua.

Fachada original de Casa Diego

Fachada original de Casa Diego

Y es que, si bien es bastante probable que casa Diego tenga un origen anterior a esa fecha, lo cierto es que como segura sólo podemos dar la fecha de 1724, que figura sobre una de sus ventanas y que, de no ser la fecha de construcción de la casa, indicaría al menos el año en el que se realizó en la misma una reforma importante.

En aquel entonces, la casa tendría un tamaño menor que el actual, y seguramente, su fachada original, que daba a la calle Salsipuedes (hoy en día al patio de Diego) sería simétrica. Posteriormente se habrían añadido el ala que queda por detrás de casa Montxonena y el ala que cierra el patio por la parte izquierda de la fachada original.

Piedra angular de la puerta de Casa Diego

Piedra angular de la puerta de Casa Diego

Pero la fachada original de casa Diego tiene varios detalles interesantes. El primero, la piedra que corona el arco de la puerta de entrada:

En ella figuran sendos lauburus, con orientaciones opuestas, entre los cuales hay una corona sobre una cruz cuya base se apoya en el monograma IHS, presente en varias casas de Vidángoz, y cuyo significado es Iesus Hominum Salvator, esto es, “Jesús Salvador de los Hombres”. Los lauburus vienen a interpretarse como un símbolo solar, empleado para evitar que entren “las tinieblas”, en este caso a la casa.

Dintel de ventana de Casa Diego

Dintel de ventana de Casa Diego

Otro de los elementos que destacan en la fachada es la piedra en la que se indica la fecha en la que se hizo la fachada, en la parte superior de la ventana central (imagen que queda sobre estas líneas). La hexapétala (flor de seis pétalos) que queda en medio de la inscripción es un símbolo de carácter protector asociado a creencias astrológicas, empleado en multitud de culturas desde antiguo. Es un elemento ampliamente utilizado en la decoración, y es por ello que también se puede observar en las estelas funerarias de la propia casa Diego y casa Bomba o dibujada en algunas arcas, braseros (Paskel) o demás elementos del hogar del propio Vidángoz.

Elemento contra el mal de ojo en la repisa de una ventana de Casa Diego

Elemento contra el mal de ojo en la repisa de una ventana de Casa Diego

El último detalle que nos falta, se encuentra semioculto en la repisa de la misma ventana que data la casa en 1724. Se trata en este caso de una cara tallada en piedra y situada justo encima de la puerta (imagen al pie de esta página). Se dice que este tipo de elementos se disponían en aquella época en las casas como precaución para que el “mal de ojo” no entrara en las casas, como si la cara tallada en la piedra fuera una especie de vigilante.

Estos detalles podrían ser una curiosidad sin más, si no fuera por el hecho de que en aquel momento, en 1724, vivía en la casa (y por lo tanto habría sido el encargado de hacerla/reformarla) el que por entonces era párroco de Vidángoz, Don Miguel Hualde. Chocante cuanto menos el hecho de encontrar los citados elementos de origen pagano y relacionados de alguna forma con la superstición (los lauburus y la hexapétala, la cara esculpida en piedra) en la casa de un religioso.

Dejando de lado los detalles, pasamos ahora al nombre de la casa, o mejor dicho a los nombres que ha ido teniendo la casa. Y es que antes que casa Diego, tal y como me decía mi padre, originario de la misma, se llamaba casa Don Miguelna o Don Mikelna, en referencia al anteriormente mencionado Don Miguel Hualde. Yo le decía “¿Cómo va a ser Don Miguelna? ¡Será Miguelna!”, a lo que él me respondía “Pero es que era un cura, y por eso llevaba el Don delante”. Y queda claro que estaba en lo cierto.

Posteriormente pasó a llamarse casa Diego, tomando el nombre de Diego Ramón Pérez Garde, nieto de una hermana de Don Miguel Hualde, de nombre Fermina, línea por la cual parece que se heredó la casa, ya que el padre de Diego era natural de Isaba y la madre de Uztárroz (hija de la sobredicha Fermina), pero se ve que en el mismo Vidángoz no quedaba familia que pudiera heredar la casa (o no los consideraban tan idóneos, a saber).

Por último, señalar que algunos también denominaban en su día a esta casa Sotana ter-ter, en referencia a que era una casa en la que siempre había curas. De hecho, en casa Diego hay una habitación que se conoce como “el cuarto de los curas”.

Placa en homenaje a Irene Pérez Goyeneche, natural de casa Diego

Placa en homenaje a Irene Pérez Goyeneche, natural de casa Diego

Curas o religiosos/as, al menos hasta hace bien poco, ya ha habido unos cuantos. Cuatro de los cinco hermanos Pérez Goyeneche que llegaron a adultos fueron religiosos: tres monjas, Irene, Natividad y Guadalupe, y un sacerdote, Santiago. Y a la primera de ellas hace referencia la placa que hay en la fachada actual de la casa, que da a la calle Mayor:

El año que viene se cumplirán 50 años de su muerte, con lo que trataré el tema con mayor profundidad.

Dejamos aquí lo referente a casa Diego, que, como ha podido verse, tiene su historia.

Casa Anarna

Llegamos en esta segunda vuelta al barrio de Iribarnea, y en concreto a una casa que ya no lo es, que desapareció como consecuencia del incendio que se declaró en casa Landa el día 3 de diciembre de 1973. Y es que lo que en su día fue conocido como casa Anarna es actualmente un solar.

Ventanas de casa Anarna, reutilizadas en una casa de Roncal

Ventanas de casa Anarna, reutilizadas en una casa de Roncal

En las últimas décadas su devenir ha estado ligado al de la actual casa Azkue (antigua casa Fuertes), ya que fueron adquiridas hace unos 40 años por la parroquia San Sebastián mártir del barrio El Antiguo de Donostia/San Sebastián. Más recientemente, hace unos diez años, y también como si de un lote se tratara, la antigua casa Fuertes y el solar de casa Anarna fueron adquiridas por Iñaki Azkue Larrañaga (Orio).

A partir de los años 40 del siglo XX casa Anarna dejó de ser utilizada como vivienda. En esa década, José María Sanz Jimeno (Danielna / José María) la adquirió para emplearla como almacén del género que vendía en la tienda que regentaba en Vidángoz (José María). Posteriormente, al realizarse las obras, de la carretera que atraviesa el pueblo y tener acceso directo a su casa, dejó de necesitarla y pasó a manos de Cándido Artuch Jimeno (Largotena / Ornat), que la empleaba como establo de ganado vacuno.

Hasta aquí, las idas y venidas de casa Anarna desde que salió de ella la familia que era natural de la misma, y cuyos últimos moradores fueron los hermanos Salvoch Artuch, hijos de Tomás Salvoch Hualde (Maisterra) y Petra (Manuela Modesta) Artuch Urzainqui (Anarna), siendo natural de la casa la madre.

Dibujo borroso tallado sobre la puerta de Casa Anarna

Dibujo borroso tallado sobre la puerta de Casa Anarna

Y de aquí hacia atrás, otro de esos embrollos familiares que hace difícil seguir la pista de la familia originaria de la casa. Y es que Manuela Modesta (que así consta su nombre oficial en la partida de bautismo, si bien ya indica que comúnmente se le llama Petra) era hija de Lorenzo Ramón Artuch Pérez (probablemente de casa Bomba) y María Urzainqui (natural de Urzainqui). Así que ninguno de los dos era de la casa. Y es que éste era el 2º matrimonio de Lorenzo Artuch, ya que enviudó en 1855 de su primera esposa, María Antonia Mainz Urzainqui (Anarna), que era la originaria de la casa.

Aparte de esto, y en lo relativo a su nombre, etimológicamente parece claro que Anarna quiere decir “casa de Ana”. Así que, partiendo de María Antonia Mainz Urzainqui hacia atrás, generación a generación, encontramos que la madre de su tatarabuelo por línea paterna era

Ana María Glaría, la madre de ésta Ana María Sanz y la suegra de ésta última Ana Sanz.  Si bien no podemos precisar a cuál de ellas se refiere el nombre, parece claro que es ése el origen del nombre, y podríamos situarlo, en función de la persona a la que se deba, entre 1685 y 1715.

Por lo demás, y a falta de fotos de la fachada (en alguna foto se ve de refilón), entre las líneas de este artículo por un lado alguna de las ventanas de casa Anarna, que fueron reutilizadas en una casa de Roncal, y, por otro lado, el dibujo, bastante deteriorado, que figuraba en la piedra que coronaba el marco de la puerta de entrada y que, según los hermanos Urzainqui Salvoch (Lengorna), también se reutilizó en una casa en Torralba del Río.

Casa Pelairea / Artutx

Vuelve a tocar en esta ocasión el barrio de Iriartea, que recordamos que estaba delimitado por las actuales calles Mayor, Molino, Tejería y el río Biniés. Y aunque, teóricamente, sería el turno de casa Lengorna, nos saltaremos este orden en esta ocasión por la razón que se expone a continuación: tradicionalmente, en los listados históricos de las casas de Vidángoz, casa Lengorna quedaba enclavada en el barrio de Iriburua, ya que la actual casa se utilizaba de pajar y la vivienda era la que hoy conocemos como casa Lengorna vieja. Y aunque podría atenerme a la situación actual, al ser el barrio de Iriburua el que menos casas tiene, no era plan de quitarle otra más…

Aspecto actual de casa Pelairea

Aspecto actual de casa Pelairea

Así pues el turno le llega en este caso a la que actualmente conocemos como casa Pelairea, que anteriormente era conocida como casa Artutx. El nombre actual, casa Pelairea, se lo debe al apellido del cabeza de familia Pelairea Gayarre, José Pelairea Fuertes (Cosme / Pelairea), comprador de la casa allá por los años 50.

La casa originaria de esta familia, casa Cosme, quedaba en medio del trazado de la carretera que atraviesa Vidángoz y que se construyó en aquellos años. Casa Cosme estaba situada en la calle Salsipuedes, justo debajo de casa Montxonena y, como la casa iba a ser expropiada para el bien común y, estando la actual casa Pelairea en venta por aquel entonces, pues la compraron. En la actualidad, los hijos de José Pelairea Fuertes (Cosme / Pelairea) y Eugenia Gayarre Necochea (Gaiarre / Pelairea) siguen siendo los dueños.

En cuanto al significado del nombre, que en este caso ya hemos indicado que procede del apellido del dueño, tal y como vimos en el nº 4 de Bidankozarte, al hablar de casa Pelaire, Pelairea no significaría otra cosa que “el colchonero”.

A la derecha, la fachada antigua de casa Artutx al paso de la procesión del Corpus

A la derecha, la fachada antigua de casa Artutx al paso de la procesión del Corpus

Pero volvamos a 1950. Entonces esta casa era conocida como casa Artutx, pero la casa ya estaba vacía ya que sus dueños, los hermanos Urzainqui Mainz habían emigrado a Pamplona, donde instalaron una serrería.

Pero, si eran los hermanos Urzainqui Mainz, ¿de dónde le viene a la casa el nombre Artutx? Pues vamos a seguir el hilo y a ver a dónde llegamos. De esta casa era originaria la madre de los hermanos Urzainqui Mainz, Dionisia Mainz Monzón (Artutx), que se había casado en 1902 con Miguel Guillermo Urzainqui Arguedas  (Arguedas).

Dionisia Mainz era hija del segundo matrimonio (del primero no quedó descendencia) de Isidoro Mainz Artuch (Artutx) y Juana Monzón Juanco (Monxón), siendo de casa el padre. Al parecer, las relaciones en este vecindario eran buenas, ya que, tanto en una generación como en otra se casaron con vecinos.

Isidoro Mainz Artuch (Artutx) era hijo de Ángel Francisco Mainz Urzainqui (¿Anarna?) y Ángela Ignacia Artuch Pérez (Artutx), y, llegados a este punto, parecería claro que el nombre le vendría a la casa del padre de Ángela Ignacia (Sevastián Artuch), que es la natural de la casa… si no fuera porque Sevastián Artuch era de casa Bomba y su esposa, Mª Fermina Pérez, de casa Paxapan vieja (actual casa Elizarena).

Y es que, en 1810, vivía en esta casa un matrimonio, formado por Ygnacio Artuch y Bonifacia Urzainqui, que, para aquel entonces ya llevaban 20 años de matrimonio infructuoso, por lo que, probablemente, Ángela Ignacia Artuch y Ángel Francisco Mainz habrían ido de herederos a esta casa, por ser Ángela Ignacia ahijada del citado Ignacio (de ahí su nombre).

Pues eso, casa Artutx o casa Pelairea, que, tras no pocas vueltas, ya hemos visto de donde le viene.

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