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Casa La Santa

El hecho de haber escogido casa La Santa y no casa Landarna como correspondería al orden lógico no es casual. Y responde a la siguiente razón: Vidángoz hasta mediados del siglo XIX estaba dividido en cuatro barrios, de manera que cada uno de ellos tenía entre 15 y 25 casas.

Así, casa Gaiarre, que veíamos en el número anterior, estaba enclavada en el barrio de Iriburua (“la cabeza/parte de arriba de la villa”), barrio delimitado por el río Biniés, la actual calle del Molino y el antiguo camino a Roncal.

Casa La Santa, por su parte, se situaría en el barrio de Iriartea (“en medio de la villa”), que estaría delimitado por las actuales calle del Molino, calle Mayor, calle Tejería y río Biniés. El Molino y la actual casa Zeriorena no eran viviendas.

De este modo, en lugar de ir viendo las casas una a una en el orden habitual, la idea es ir viendo una casa de cada barrio, alternando, como una forma de recuperar ese sentido original del barrio como agrupación de casas, que era el antecedente de lo que hoy denominamos calles, pero que, además, respondía a una forma de administración, teniendo cada barrio su boyero, guarda y más peculiaridades que todavía están por estudiarse.

Casa La Santa

Casa La Santa

Además de los dos barrios ya mencionados, faltarían de mencionar Iribarnea (literalmente “dentro de la villa” aunque en este caso viene a significar “la parte baja de la villa”) y Egullorre (cuyo nombre aún perdura para denominar al barrio situado hacia arriba de la calle mayor y cuyo significado es más dudoso que el del resto de barrios, traduciéndolo algunos como “choza” o “cortijo cubierto” y otros como “ladera de espino”).

Una vez hecha esta aproximación a los antiguos barrios de Vidángoz, pasamos a centrarnos en la casa que corresponde a este número, casa La Santa. Visto desde hoy en día, el nombre nos podría crear la duda de si era debido a un nombre en sí o a una mujer que era muy buena y, por ello, tal vez, apodada “la Santa” y de ahí el nombre.

En este caso no es muy difícil llegar al origen del nombre de la misma porque, como se encarga de recordarnos su propia fachada, la casa fue construida en 1907, hace poco más de un siglo.

Y, antes de esa fecha, ¿había otra casa? Por lo que nos indicaba Severino, oriundo de esta casa, lo que debía haber anteriormente era una herrería o una especie de corralico, una construcción de porte bajo en cualquier caso, pero posteriormente he encontrado datos que hacen pensar que realmente había una casa, si bien, tal vez su tamaño no sería el mismo que el de la casa actual. Lo cierto es que en la matrícula parroquial de 1861-1862 (la primera del libro de matrículas) consta que allí había una casa en la residían Vicenta Larequi Urzainqui (viuda de Fermín Vidart) y su hijo Severo Vidart Larequi. Vicenta vivió allí hasta 1875. Por algún motivo dejó la casa en ese año y pasó a la antigua casa La Santa (actual casa Elizalde), cuyo dueño, el ya fallecido Manuel Larequi Urzainqui, había sido el hermano de la citada Vicenta. Cabe pensar, a la luz de estos datos, que Mª Santos Larequi o su hija Severina Fuertes Larequi habrían heredado la casa o lo que quedaba de ella y la reconstruyeron, dando lugar a la casa que hoy conocemos, como se expone a continuación.

Detalle de la fachada de casa La Santa, que deja constancia de su año de construcción.

Detalle de la fachada de casa La Santa, que deja constancia de su año de construcción.

¿Y quién la construyó y de dónde provenía? Pues la respuesta es la pareja formada por Fidel Santiago Sanz Urzainqui (nacido en casa Calderero en 1859) y Severina Fuertes Larequi (nacida en la actual casa Elizalde en 1865, que, en aquel tiempo, desconocemos qué nombre tendría), que se casaron en 1890. ¿Y dónde vivieron hasta 1907, año en que se construyó la actual casa la Santa? Pues el matrimonio debía vivir en la actual casa Elizalde, que por entonces algunos ya llamarían casa La Santa, ya que su dueña era Santa (Mª Santos) Larequi Salvoch, y de ahí “casa de la Santa”.

Hacia 1897, el marido, Santiago Sanz, partió a Argentina a probar suerte en “las Américas” dejando en Vidángoz a su mujer Severina y a sus dos primeras hijas, Mª Santos y Avelina. Y parece que le fue bien y regresó hacia 1905 y al poco de llegar ya habría empezado la construcción de la actual casa La Santa.

Así pues, casa La Santa en Vidángoz vendría a ser el único ejemplo (que yo sepa) de las denominadas casas de indiano, de aquellos que iban a las “indias” (a América), hacían fortuna y, al volver, construían una casa nueva.

Por último, ¿por qué se llama casa de La Santa si no se llamaba así ninguno de los que la construyeron? Puede que el nombre se deba a la arriba mencionada Mª Santos Sanz Fuertes, aunque algunos señalaban que no podía ser, que de deberse a ella, anteriormente debería haber tenido algún otro nombre. La posible explicación reside en que cuando el matrimonio y sus hijos pasaron a vivir a la nueva casa La Santa, llevaron consigo a “la abuela”, esto es, a la madre de Severina Fuertes: Santa (o Mª Santos) Larequi Salvoch. El único pero que se le encuentra a esta explicación es que la citada Santa sólo vivió 5 años desde que pasaron a vivir a esta nueva casa.

Casa Gaiarre

El nombre de las casas desde antiguo ha venido indicando algún identificativo del propietario (nombre, apellido, apodo, oficio…) o alguna referencia a su ubicación en el pueblo. Es por ello que el nombre ha podido ir cambiando con el tiempo, en la medida en que ha cambiado de propietarios.

En muchos casos, nos resulta relativamente fácil determinar de dónde viene el nombre de una casa, en otros casos será algo más difícil y en otros, sencillamente no se podrá y habrá que hacer conjeturas sobre el mismo. Empezamos hoy con casa Gaiarre, por ser tradicionalmente la primera del pueblo en los listados.

Casa Gaiarre

Casa Gaiarre

Si bien hoy en día ya no lo es, durante mucho tiempo y a la hora de enumerar las casas del pueblo (generalmente por motivos tributarios), casa Gaiarre solía ser la primera. Tal vez por ser la que estaba más al Norte o a saber por qué motivo. El caso es que, desde los primeros listados de propietarios se viene haciendo así, siguiendo un recorrido que, para que todos nos entendamos, era como el de la Llega.

Y aclarado el porqué de la elección de esta casa como primera, ¿de dónde viene el nombre Gaiarre (o Gayarre)? Pues, los mayores por descontado y entre los jóvenes algunos tal vez sí y otros tal vez no, recuerdan que el propietario anterior al actual (digamos que el último propietario que la recibió por línea hereditaria) fue Gerardo Gayarre Necochea.

Parece claro entonces que el nombre se lo debe a su apellido. El hecho de que, por un lado, el nombre de la casa coincida con el apellido del último propietario y de que, por otro lado, el nombre de la casa no tenga la terminación –ENA o –RNA, nos da una idea de que el nombre de la casa es relativamente reciente.

Por lo general, los nombres de casa que tienen un origen anterior a 1800 suelen tener terminaciones –ENA o –RNA, sufijo que en uskara denota posesión, en este caso, de la casa. Así, LANDARNA vendría a significar “la (casa) de Landa”, siendo también Landa apellido.

A lo largo del siglo XIX, sobre todo durante su segunda mitad, el uskara fue perdiendo fuerza en Vidángoz y ello conllevó un cambio en la forma de llamar a las casas, ya que el nombre en sí no era nada oficial sino la forma que los vecinos empleaban para designar cada casa. De hecho, y como iremos viendo, los nombres de muchas casas han ido cambiando con el tiempo.

Sabiendo pues, que el nombre es relativamente reciente, ¿quién fue el primer Gaiarre que hubo en esta casa y por el que tomó el nombre? Pues indagando un poco vemos que el primer Gayarre que hubo en esta casa llegó a ella hacia 1879, hace relativamente poco tiempo, y fue Patricio Gayarre Mainz, abuelo del antes mencionado Gerardo Gayarre Necochea.

En realidad, se trataba de un matrimonio, el formado por Patricio Gayarre Mainz (de casa Molena) y Francisca Guinda Gárate (de la actual casa Kurllo), que, probablemente, habrían ido a casa Gaiarre “de herederos”, práctica ésta bastante habitual hasta tiempos no tan lejanos. Durante los primeros años habrían quedado a cargo del último de los anteriores habitantes de la casa, Agustín Aroza Gárate (Montxonena), que contaba entonces 60 años y murió 7 años después, si bien la que era de la casa era la mujer del dicho Agustín, Marta Irigaray Sanz. De hecho, hasta 1895 la casa debió estar dividida en 2 partes, viviendo en cada una de ellas una hermana Irigaray Sanz  (Francisca Celedonia y Marta) con sus respectivas familias.

Llegados a este punto parece resuelto el por qué del nombre actual de la casa, pero ¿y cuál era su anterior nombre? La mayoría de los mayores con los que hablé no acertaban a decirme un nombre anterior de casa Gaiarre, pero finalmente, Severino Ornat Sanz (La Santa) me indicó que antiguamente se le llamaba casa Esparzena.

Así pues, con la pista dada por Severino, y mirando en los apeos de población de 1645, 1646 y 1677 el dueño de la primera casa de Vidángoz era Pedro Esparz. Parece que el nombre Esparzena ya se usaría, al menos, desde aquella época. En 1726 el propietario era Pedro Sanz y en 1810 Francisca Villanueva (viuda de Pedro Romualdo Sanz), con lo que el apellido no se mantenía pero el nombre de la casa sí. Heredó la casa su hija Joaquina Micaela Sanz y, de ésta, sus hijas Francisca Celedonia y María Marta, nombradas anteriormente.

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