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Reforma de la vicaría (1914)

En el primer número de esta publicación dábamos cuenta del inicio de las obras de la nueva Escuela / Casa Consistorial, que tuvo lugar hace ahora 103 años. Pues bien, solo 3 años después le tocó el turno a la Vicaría, a la casa del cura, que iba a ser reformada.

Recorte del Diario de Navarra de julio de 1914.

Recorte del Diario de Navarra de julio de 1914.

El párroco en aquel entonces, Ausencio Jiménez (y no Amancio como dice el anuncio) era el encargado de recoger, gestionar y elegir la propuesta que más favorable le pareciera para la renovación de la casa parroquial.

El presupuesto de la obra, nada desdeñable, de algo más de 2.000 pesetas.

¿Y de dónde salió el dinero? Teniendo en cuenta el poder (también a nivel económico) que tradicionalmente venía teniendo la Iglesia, parecería que sería cosa del Obispado… Pues bien, tirando nuevamente de hemeroteca, en el Diario de Navarra de 22/04/1914 consta el acuerdo de Diputación que autoriza al Ayuntamiento de Vidángoz a contribuir con 2.000 pesetas a la construcción de la nueva casa parroquial. Teniendo en cuenta que el presupuesto de la obra, más que “contribuir” debería decir “costear”, ya que el Ayuntamiento, y por ende el pueblo, pagó el 97,28% de la obra (y las otras 56 pesetas vendrían de colectas o donaciones).

100 años después, la vicaría en ruinas… y el Arzobispado inmatriculando hasta las ermitas derruidas hace casi 100 años. En fin, una vez más, “predicando con el ejemplo”.

Disputa por la vicaría de Vidángoz en 1723

Corría el año 1722 cuando murió el vicario Gregorio de Uztárroz y quedó vacante la vicaría de la iglesia parroquial de San Pedro de Vidángoz, por lo que había que nombrar nuevo vicario. En aquellos tiempos, la elección del vicario correspondía, alternativamente, a la Colegiata de Roncesvalles y a los vecinos de Vidángoz.

Dibujo de la iglesia de Vidángoz realizado en 1978

Dibujo de la iglesia de Vidángoz realizado en 1978

En 1722, el turno era de los vecinos de Vidángoz y había dos candidatos: Miguel de Hualde (que construiría 2 años después la actual casa Diego, antiguamente llamada casa Don Miguelna, esto es, la de Don Miguel) y Pedro Esparz, probablemente de la actual casa Gaiarre (antigua casa Esparzena, esto es, de Esparz). Los vecinos votaron y ganó la votación Miguel de Hualde.

Pero Pedro Esparz, que no debía tener muy buen perder, alegó que su rival no dominaba bien el Uskara por haber estudiado y pasado varios años fuera, y que el Uskara era fundamental para la plaza de vicario, especialmente para poder confesar a mujeres y niños.

Miguel de Hualde, indignado, se defiende diciendo que, siendo hijo de la villa, ¿cómo no iba él a saber Uskara? Y pide, por ello, que evalúen su dominio del Uskara, pero advierte al Arzobispado (ya que era un tema de jurisdicción eclesiástica) de que el Uskara hablado en Vidángoz difiere bastante del que se habla en Pamplona y alrededores.

Finalmente, Don Miguel de Hualde pasó la prueba de conocimiento del Uskara (no sabemos si con ayuda de su “padrino”, tema que explicaré en otra ocasión) y se ve que, para celebrarlo, construyó la actual casa Diego, que se terminó, como indica la fachada, al año siguiente de terminar el proceso, en 1724.

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