Crónica del homenaje a Mariano Mendigacha

Concurrida charla

Mucha gente y gran ambiente el sábado en Vidángoz en el homenaje a Mariano Mendigacha organizado por el Ayto. de Vidángoz, Real Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia) y Bidankozarte. La jornada comenzó con la charla ‘Mendigacha, Vidángoz y el uskara’ impartida por Ángel Mari Pérez Artuch.

Euskaltzaindia, el Ayuntamiento de Vidángoz y Bidankozarte, junto a los descendientes de Mariano Mendigacha

Tras la charla, nos desplazamos a casa Mendigatxa y allí hablaron el alcalde de Vidángoz y Euskaltzaindia, Arain y Garazi bailaron un aurresku y con la coral Julián Gayarre del Valle de Roncal cantamos antiguas canciones en uskara recopiladas por Mariano Mendigacha.

Placa colocada en homenaje a Mariano Mendigacha

Se colocó una placa en recuerdo de Mariano Mendigacha en la fachada de su casa y en el acto se descubrió.

Los medios de comunicación dieron cuenta del homenaje: Radio Nacional el sábado y Diario de Noticias y Diario de Navarra en sus ediciones impresas de ayer domingo. También Berria ha dedicado el 4 de septiembre un extenso reportaje al homenaje y al uskara roncalés.
Jendetza eta giro itzela larunbatean Bidankozen Mariano Mendigatxari Bidankozeko Aiza-Bulguak, Euskaltzaindiak eta Bidankozartek eskaini genion omenaldian. Goiza Gotzon Pérez Artutxek emandako ‘Mendigatxa, Bidankoze eta uskara’ hitzaldiarekin hasi zen.
Hitzaldiaren ondoren, Mendigatxaren etxera joan eta bertan Bidankozeko alkate zein Euskaltzaindiako hitzaldiak, ohorezko aurresku bat eta, Erronkaribarko Julian Gaiarre abesbatzarekin batera, Mariano Mendigatxak bildutako uskarazko antzinako abestiak abestu genituen.
Mariano Mendigatxari eskainitako xafla jarri zen bere etxean eta ekitaldian estalkia kendu genuen.
Hedabideek ekitaldiaren berri eman zuten larunbatean bertan (Radio Nacional de Españak) eta atzo (Diario de Noticiasek eta Diario de Navarrak). Irailaren 4ean Berriak ere eskaini dio erreportaia luze bat omenaldiari eta Erronkariko uskarari.

Anteriores recordatorios a Mariano Mendigacha

Al hilo del homenaje que se le va a brindar este próximo sábado, tendemos a pensar que, como Mariano Mendigacha no tiene una placa en su honor al estilo de la de Prudencio Hualde, nunca se le ha tributado un homenaje o que ni siquiera se ha intentado, pero no es así, ni en un caso ni en el otro.

Extracto del acta de Euskaltzaindia de 28/04/1932, donde se recoge lo relativo a colocar una lápida en recuerdo de Mendigacha en su casa nativa.

El primer intento de homenaje fue promovido por el propio Resurrección Mª de Azkue como primer presidente de Euskaltzaindia. Fue en 1932, aprovechando el centenario del nacimiento de Mendigacha, cuando Azkue propuso a la asamblea de la academia colocar una lápida en su honor. La propuesta fue aprobada e incluso se llegó a consultar y recibir respuesta del párroco Don Marcelino Murillo sobre las fechas exactas de nacimiento y muerte de Mariano.

Sin embargo, este primer intento de homenaje no pudo llevarse a cabo, no sabemos si por dificultades propias de una Euskaltzaindia cuyo funcionamiento era más bien precario en aquella época, por la inestabilidad política y social de la época o incluso, tal vez, por el golpe de estado de Sanjurjo que tendría lugar tan solo tres meses después.

Imagen publicada en el Diario de Navarra de 14/06/1975 acompañando a la noticia del homenaje a Mariano Mendigacha y Prudencio Hualde.

Así, el homenaje a Mariano Mendigacha durmió el sueño de los justos hasta 1975, año en cuya primavera se realizaron en diversas localidades del Pirineo (Burguete, Ochagavía, Vidángoz…) acciones de ensalzamiento del euskera. La de Vidángoz, concretamente, tuvo lugar el día 8 de junio de aquel año y lo que se planteó como un homenaje tanto a Mariano Mendigacha como a Prudencio Hualde consistió principalmente en una misa en euskera. Parece ser que Don Nicolás fue quien organizó el asunto.

El artículo que dedicaba a la celebración el Diario de Navarra del 14 de junio de 1975 señala que se sumaron a la fiesta los 200 habitantes que tenía Vidángoz en aquel entonces, las autoridades (el alcalde Enrique Hualde [Txestas / Juanko], los concejales Evaristo Urzainqui [Lengorna] y Tomás Arbizu [Arbizu] y el secretario Miguel Salvoch [Urzainqui / Secretario / Landeta]

Las lecturas de la misa, que fue concelebrada por el padre Aguinagalde, fueron traducidas al roncalés por Koldo Artola y pusieron música a la celebración una acordeonista y varios  txistularis.

Esta jornada sirvió de germen para el tributo que se le realizaría a Prudencio Hualde cuatro años más tarde, en 1979, con motivo del centenario de su muerte.

Y posteriormente, 1998, con motivo del primer Uskararen eguna que se celebró en Vidángoz, organizado por la Asociación Kebenko, también se homenajeó tanto a Mendigacha como a Hualde en su calidad de ilustres uskaldunes bidankoztarras.

Centenario de la muerte de Mariano Mendigacha

Cartel del evento diseñado por Mikel Sanz [Antxon].

Hurrengo asteko neskanegunean (larunbatean), setemeraren 1ean, Bidankozen Mariano Mendigatxaren heriotzaren mendeurrena ospatuko dugu. Antolatzaile ibili garen Bidankozeko Aiza-Bulgua, Bidankozarte eta Euskaltzaindiaz gain, Erronkaribarko Julian Gaiarre abesbatzak ere hartuko du parte . Ospakizunaren gainean xehetasun guztien berri izateko, hemen duzue kartela. Xin ztei! (Etor zaitezte!).

El sábado de la semana que viene, 1 de septiembre, celebraremos en Vidángoz el centenario de la muerte de Mariano Mendigacha. Además de los organizadores, Ayuntamiento de Vidángoz, Bidankozarte y Euskaltzaindia, también tomará parte en la celebración la coral Julián Gayarre del valle de Roncal. Para conocer todos los detalles de la celebración, aquí tenéis el cartel. ¡Animaos a venir!

…y entonces llegó el desastre

Mariano trató de gestionar su familia de la mejor manera posible de acuerdo con su mentalidad. Si dejamos de lado las disputas que tuvo con su hija y yerno y que parece que acabaron reconduciéndose, parece que lo hizo bien. Pero en los meses siguientes a su muerte, la familia sufrió una serie de reveses que bien podrían parecer una maldición.

Una nieta de Mendigacha fue encarcelada por estafa pocas semanas después de morir Mariano.

Apenas tres semanas después de morir Mendigacha, una de sus nietas de casa Bernabel, Amalia, fue condenada por estafar a Jacinto Garín y quedarse con dinero de éste, y pasó cuatro meses en la cárcel, con un bebé de tres meses. Parece que el paso por el presidio y las precarias condiciones que le tocaron vivir (además, su marido había marchado a Argentina) hicieron que muriera en apenas tres años.

En casa Mendigatxa, por su parte, tres de los nietos que no habían de heredar la casa hicieron las maletas para marcharse a América y, el que en principio estaría destinado a heredar la casa, Norberto, falleció tan solo seis meses después de hacerlo Mariano a consecuencia de una coz de sus caballerías.

Mala racha para los Mendigatxa

Mariano y su mentalidad familiar

Sea por la educación que recibió, sea por las circunstancias que le tocó vivir, Mariano Mendigacha dejó en las cartas que envió a Azkue multitud de apuntes, de detalles, que bien podrían darnos una aproximación al carácter que tenía.

No entraremos a analizar todos esos detalles en profundidad, pero sí que trataremos algunos de ellos por reflejar, por un lado, la mentalidad de la época y, por otro, la actitud de Mariano ante ciertos temas.

Así, trataremos en primer lugar la concepción de la familia. Una familia, una casa, era como una empresa cuyos jefes, los cabeza de familia, habían de hacer lo posible para que fuera bien. Aquí entraría, por ejemplo, el tema de la sucesión, de la herencia.

La mentalidad de Mendigacha

Se tiende a pensar que aquí siempre heredaba el primogénito si era varón o el hijo varón de mayor edad en su defecto, pero esto no era así en muchísimos casos. El proceso de elección del heredero/a lo describía Mendigacha en su carta del 18 de diciembre de 1903. En ella indica que un padre observó durante toda la crianza a los hijos y tras elegir el que juzgó más adecuado, cuando llegó la hora, se lo hizo saber y le indicó con quién se casaría. Y al no aceptar el hijo su pareja, lo despachó de la casa.

Así, en la propia casa Mendigatxa tenemos el vivo ejemplo de las dos afirmaciones anteriores. Por un lado, Mariano tenía un primogénito varón, Francisco, que, sin embargo, no fue quien heredó la casa. Por considerar más apta a su hija Inés o por preferir para el gobierno de la casa al marido que para ésta habían elegido, el caso es que en casa Mendigatxa no heredó ni el primogénito ni un varón. Por otra parte, lo de las bodas apalabradas tiene en los hijos de Mariano un ejemplo claro, ya que casó a sus dos hijos mayores con sendos hijos de casa Santxena, la casa con mayor potencial de Vidángoz en aquel entonces, quedando una pareja en casa Mendigatxa y la otra en casa Bernabel (que también era propiedad de Mariano), llevando Mendigacha su empresa por muy buen camino.

Por otra parte, hay otra carta en la que se mencionan arreglos de bodas, concretamente la del 29 de octubre de 1904. Allí relata cómo se ha dado un caso insólito en Vidángoz cuando dos casas del pueblo, después de anunciar una boda, se habían echado para atrás por algún motivo que solo ellos sabían.

Siguiendo en el ámbito familiar, Mariano también nos da muestras de las tensiones que vivían algunos mayores con sus herederos en las casas en las que convivían, tema del que ya he hablado en alguna ocasión anterior (casa Anarna, 1900) y que debía ser algo relativamente habitual en aquel entonces.

En su carta del 20 de febrero de 1911 Mendigacha señala que ha discutido con el yerno por algo en lo que los dos creían tener razón, y Mariano señala que optó por hacerse a un lado, ceder el gobierno de la casa y limitarse a obedecer.

A finales de 1914 Mariano debió de quedar inútil para el trabajo del campo y, entre eso y las tensiones que tenía en casa, se le metió en la cabeza que había de irse a un asilo para ancianos desamparados. La familia señalaba que la situación no era así para nada y que incluso le daban sus gustos, y que ‘si dejaban que el anciano saliera de casa sería una ofensa a Dios’. Piden a Azkue que medie para quitarle esa idea de la cabeza a Mariano. Así lo hizo y, por medio del párroco de Vidángoz, convencieron a Mendigacha quien, sin embargo, no quedó demasiado conforme. Él quería que el vicario hablara a la vez con su hija y con él mismo y así arreglaran sus diferencias ‘como había hecho con tantas familias’ (luego era algo habitual).

Así pues, y por respeto a la opinión de Azkue, Mariano decide desistir de la idea de marcharse de casa y quedar sumiso y obediente a lo que le manden en casa pero sin cambiar de actitud, ‘pues no conoce su falta’. Prevé que lo que le queda de vida será un martirio.

Como último dato curioso, resaltar el que Mendigacha considera la causa de su ruina en aquel momento: ‘la demasiada urbanidad y prudencia que he observado [tenido] con ellos [su hija y su yerno]’, algo que, por lo que deja ver, tampoco sería lo habitual.

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