De cuando mi padre y mi abuelo aparecían en un libro de texto

No recuerdo exactamente el momento en que aquel libro llegó a nuestra casa porque yo era pequeño, y siempre lo he conocido en alguna estantería, como una pequeña reliquia, como una curiosidad.

Eusebio y Javier Pérez [Diego] ordeñando sus ovejas

El libro de texto en cuestión no era ni mío ni de ninguno de mis hermanos, sino que nos lo dieron unos vecinos del barrio de la Milagrosa de Pamplona que nos conocían y, al aparecer mi padre en el libro, cuando ya no lo necesitaron, nos lo regalaron para que lo pudiéramos guardar como recuerdo

El libro en cuestión era el correspondiente a lo que hoy se denominaría ‘Conocimiento del medio’ o algo así y era material que se utilizaba en 2º de E.G.B., 2º de Primaria que se diría a día de hoy, y, aunque no estoy seguro del todo, creo que era de la editorial Anaya.

El tema donde aparecía la foto que encabeza estas líneas explicaba el origen de algunos alimentos, el proceso que llevaban posteriormente y cómo llegaban finalmente al consumidor. En este caso, mi padre y mi abuelo aparecían ordeñando sus ovejas.

Curiosa manera de quedar para la posteridad en un libro y haciendo una de las cosas que más le gustaban: estar con sus ovejas.

De bandidos y roncaleses en la Bardena

Mi padre, como tantos otros pastores de Vidángoz, no bajaba a las Bardenas, sino a la Bardena (seguramente porque el término Bardenas era para englobar un todo: la Bardena Blanca, la Bardena Negra y el Plano). Aquel era el destino donde de muchos pastores de Vidángoz pasaban buena parte del año, como lo atestigua una pequeña copla que se solía recitar en la Ribera:

A la Bardena del Rey
ya llegan los roncaleses,
a comer migas con sebo
por lo menos siete meses.

El bandolero, una figura presente en muchas culturas y lugares [Fuente: ciclotours.es]

Siete meses dice la tonada, pero a veces casi llegaba hasta nueve. Bueno, el caso es que lejos de lo que nos pueda parecer hoy en día, la Bardena debía de ser un territorio lleno de vida a juzgar por la cantidad de pastores que allí pasaban el invierno. Pero es que, además de los pastores, había todo un mundo en aquel entorno bardenero. Y, como no podía ser de otra forma, también hay historias más o menos escabrosas. De entre todas las que hay, para esta ocasión he escogido una que tiene por protagonista a un pastor de Vidángoz llamado Andrés Ezquer.

Andrés, como todos los roncaleses que andaban por allí, iba vestido con el traje típico que, lejos de ser una mera forma de vestir o moda, era una especie de carné de identidad, de carta de presentación: ¡ahí va un roncalés!. Ser y, por tanto, vestir de roncalés daba cierto prestigio y respeto.

El caso es que, allá por 1573 ,fueron detenidos Andrés Ezquer, de Vidángoz, y Pedro Portaz, de Garde, como sospechosos de diversos hurtos, asalto de caminos y muertes cerca de Caparroso. Por lo que se ve, había algún indicio de que los autores iban vestidos de roncaleses y detuvieron a los dos citados.

En su defensa alegaron los pastores roncaleses que había malhechores que usaban nuestro traje típico, que se disfrazaban de roncaleses, para realizar sus acciones. Esta práctica, al parecer, no era nueva y tampoco era ésta la primera vez que sucedía… ni sería la última.

Sea como fuere, finalmente los dos pastores roncaleses consiguieron demostrar su inocencia y fueron absueltos. Quien quiera profundizar en el tema, puede consultarlo en el Archivo General de Navarra, Proceso nº 098078 o bien, de manera más breve, el libro ‘El bandolero y la frontera’ (edit. Iberoamericana Vervuert, 2006), de Daniel Sánchez Aguirreolea.

El Síndrome de Mendigatxa

Por si lo dicho en la entrada del miércoles fuera poco, Mariano Mendigacha sirve para denominar a un síndrome, el Síndrome de Mendigatxa, denominación que apareció por primera vez en el verso de Bidador pero que ha tenido más recorrido.

Artículo de Aingeru Epaltza sobre el Síndrome de Mendigatxa, en la última página del Diario de Noticias de 10/06/2015.

El Síndrome de Mendigatxa, tal y como lo definía certeramente Aingeru Epaltza en su columna del Diario de Noticias (06/10/2015), viene a ser la melancolía de ser una suerte de último mohicano de tu lengua, siendo consciente de ello.

Seguramente Mendigacha bastante tendría con su día a día como para andar pensando en que su nombre se iba a asociar a la desazón que le producía el querer enseñar todo su uskara y que no muriera y no ser capaz de salvarlo, pero el caso es que su figura ha servido para representar esa sensación.

En este sentido, y como dice uno de el poema de Díez de Ulzurrun, ‘amamos a Mendigacha, pero no ser Mendigacha‘.

Mariano, nuestro particular último mohicano, sonreiría satisfecho si pudiera ver que sus esfuerzos no fueron en vano, como tanto temía. Eskarrik anitx!

Mendigacha, 100 años después

Se suele decir que alguien vive mientras haya quien le recuerde. Los roncaleses también tenían su opinión a este respecto y señalaban, como reza el dicho que encabeza este boletín, que ‘los muertos y los que se han ido son los primeros que se olvidan’.

Bueno, pues si Mariano nos viera hoy en día, cien años después de su muerte,  observaría para su sorpresa que todavía se le recuerda, y no solo en su familia o en su pueblo, sino que su labor y la impronta que dejó han trascendido a su propia persona.

Así, aparte de menciones pasajeras en diversos artículos o la pequeña biografía de Mendigacha que, con ligeras variantes, encontramos en muchos sitios, hay una serie de escritos (y serán muchos todavía los que se me escapan) que se han ido publicando sobre su figura o dándole un papel más o menos relevante. Además, estas menciones suelen tener como denominador común el hecho de poner de relieve el carácter justo que dejaba ver en algunas de las cartas que envió a Azkue.

Mendigacha junto a Sandino, en la revista Napartheid (Asisko, 1991)

Así, y haciendo un pequeño repaso en orden cronológico, las primeras referencias que encontramos, y parece que las únicas reseñables en las décadas de 1980 y 1990, corresponden a Asisko Urmeneta. La primera mención corresponde al artículo Uskararen koitia  (‘el último aliento del Uskara’) la revista Argaray (1986). Poco después, el propio Asisko llevó al cómic dos de las fábulas que Mendigacha envió a Azkue: en 1989 Bidankozeko katalogoa (basado en la fábula Zorria eta kikasoa [‘El piojo y la pulga‘]) y en 1991 Mendigatxa not dead (basado en Arzatzak eta otsoa [‘Los mardanos y el lobo‘]). En ese mismo año, y en la imagen que acompaña a este artículo, el dibujante nos presentaba en unas viñetas de Napartheid a Mendigacha acompañando al revolucionario nicaragüense Sandino y el líder zulú Shaka actuando en una pastoral sobre Fidel Castro. Dos años más tarde y en el mismo fanzine, Mariano aparecía al lado de otros dos revolucionarios míticos, el Ché y Zapata, representando a la parte local (de ese momento es la canción de Kojón Prieto y los Huajolotes que decía ‘Ché eta Zapata, Ché eta Zapata, aurrera Napartheid, Ché eta Zapata!’). Algunos años después también incluiría a nuestro Mariano en una camiseta de Kukuxumusu denominada Basque National Heroes.

Ya en 1999, en su libro Gure mendea  (‘Nuestro siglo’) Iñigo Aranbarri dedicaba una sección de 1915 a la relación entre Mendigacha y Azkue titulada Labraria eta apeza (‘El labrador y el cura‘).

En 2000 Asisko volvió a la carga incluyendo una viñeta sobre Mariano en la sección Aitzindariak del periódico Gara.

En 2008, solo tres años antes de ganar el Premio Euskadi de literatura, Joseba Sarrionandia utilizaba a Mendigacha en un cuento titulado Muga eta haize hegoa de su libro Munduko zazpi herrialdetako ipuinak (Pamiela), una historia en la que los roncaleses secuestran al bochorno.

Y tan solo dos años más tarde, Mariano daba el salto a la poesía de la mano de Joxemiel Bidador, que en su libro Hutseaniko hazkurria eta beste (Pamiela) le dedicaba dos poemas nostálgicos en una sección que denominó Mendigatxarena (‘La de Mendigacha’): Binuesko zubian ilea mozten (‘Cortando el pelo en el puente del Biniés’) y Mendigatxa sindromea (‘El síndrome Mendigacha’). Este segundo poema puede verse en Youtube recitado por Gotzon Barandiaran en 2011.

En 2013 Gorka Lekaroz elaboró con datos que le proporcioné yo la que probablemente sea la biografía más completa de Mariano Mendigacha, que puede leerse (en euskara) en su blog linguanavarrorum.blogariak.net.

Nuevamente en verso y en la pastoral Iruñeko euskaldunak (2015) sobre el fallecido Bidador, Enrike Díez de Ulzurrun dedicaba unos versos a Mendigacha.

Y este mismo año 2018, un nuevo guiño de Asisko a nuestro Mendigacha en su libro Eusklabo alaiak.

Así que como podéis ver, Mendigacha está todavía muy vivo.

Bidankozarte, en el Diario de Noticias

Foto de Ángel Mari Pérez Artuch que acompaña al artículo.

El viernes día 31 de agosto Diario de Noticias se hizo eco de la labor de investigación y difusión que realizo por medio de Bidankozarte.

Aquí tenéis el enlace al artículo.

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