Gabon-kanta erronkarieraz – Villancico en uskara roncalés

[En castellano más abajo]
2014ko abuztuaren 20an Bidankozeko Calderero/Elizalde etxeko 87 urteko Alejandra Salbotx Jimenok abestutako erronkarierazko gabon-kanta. Antza denez, bi abestiren zatiak ditu: “Gairon gairona” eta “Goazen“.
Goza ezazue Gotzon Perez Artutxek grabatutako harribitxi txiki hau.

Hona hemen, kantaren hitzak:
Belelen, Belelen,
sortu Jesus Nazare.
Nazareneko liza, en guriona kantate,
ogi xuria ostiarako, ardaun ona kalitzeko,
bertan bertan konbertite Jesukristu goretako.
Txutxurubitate, Natiribitate.
Gairon gairona, argiz argia, mellallandia,
zutan fiatze mundu guzia.
Ollarrak ata txoria mundu guzuti.
Goazen aingurieki, arkanxelireki, gaur kantatzera,
gore erregiaren xinko semiarena adoratzera.”

Villancico en uskara roncalés grabado el 20 de agosto de 2014 a Alejandra Salvoch Jimeno, de 87 años y de casa Calderero/Elizalde de Vidángoz. Por lo que parece, el villancico toma partes de dos canciones navideñas documentadas: “Gairon gairona” y “Goazen“.
Disfrutad de esta pequeña joya grabada por Ángel Mari Perez Artuch.

PS: Sarrera hau argitaratu ondoren, oihartzuna izan du hedabideetan, Berria egunkarian hain zuzen ere.

PD: Poco después de redactar esta entrada, ha tenido eco en medios de comunicación, en el periódico Berria concretamente.

Una quinta marcada por la guerra civil

Veremundo Artuch Urzainqui [Maisterra]

De los seis varones nacidos que llegaron a adultos, todos menos Domingo Hualde Gayarre [Pelaire] tuvieron que ir a la guerra, la mayoría por su condición de quintos cuando estalló el conflicto. La contienda dejó huella en esta quinta, ya que Veremundo Artuch Urzainqui [Maisterra] falleció y Abundio Sanz Sanz [Danielna] fue herido tres veces. Los otros tres, Dionisio Mainz Landa [Mux], Norberto Juanco Pérez [Paxapan] y Esteban Sanz Urzainqui [Arguedas], tampoco habrían pasado muchas alegrías en aquella contienda.

 

 

 

 

 

 

Vidángoz en 1917

1917 no fue un buen año en lo demográfico para Vidángoz: nació menos gente (diez) que la que murió (trece), y si a esto le añadimos los que habrían emigrado, ya que en aquellos años muchos pusieron rumbo a Argentina, podemos concluir fácilmente que la población disminuyó aquel año. Al escaso número de nacimientos (la media en la década de 1910 fue de casi catorce nacidos/año) y a la emigración habría contribuido, probablemente, la I Guerra Mundial que estaba en curso. En el número de defunciones, tal vez también, ya que habría escasez de recursos. Sea como fuere, fallecieron en aquel año trece personas, cuando la media anual de aquella década fue ligeramente superior a ocho. En el capítulo de bodas, mal año también, con solo un enlace celebrado por los 3,5 matrimonios de media de la década de 1910. Pasemos a conocer los nacidos, casados y fallecidos en aquel año, en orden cronológico, así como sus casas de origen y destino.

Abundio Sanz Sanz [Danielna]

En 1917 nacieron Veremundo Artuch Urzainqui [Maisterra], Abundio Sanz Sanz [Danielna], Anastasia Artuch Jimeno [Largotena], Prudencio Landa Arguedas [Arotx], Domingo Hualde Gayarre [Pelaire], Dionisio Mainz Landa [Mux], Norberto Juanco Pérez [Paxapan], Casta Sanz Hualde [José María], Esteban Sanz Urzainqui [Arguedas] y N. Pérez Sanz [Santxena].
De estos diez nacidos, como en cualquier año, hubo de todo un poco: El de Santxena no llegó ni a tener nombre, murió al poco de nacer, y tampoco vivieron mucho Prudencio (falleció con poco más de cuatro meses de edad) y Casta (primogénita de casa José María y que vivió poco más de dos años). Cuatro de ellos fueron primogénitos en su casa (Veremundo, Abundio, Domingo y Casta), pero ninguno de ellos fue el que la heredó o siguió en la misma (Veremundo falleció en la Guerra Civil, Abundio se hizo religioso, Domingo se marchó a América y Casta falleció con solo dos años). Por último, señalar que la única mujer de la quinta que llegó a adulta lleva camino de llegar a ser centenaria (cumplirá un siglo el próximo 21 de abril), siguiendo los pasos de su madre, Donata Jimeno Ornat [Garro / Largotena], que ya alcanzó ese hito el 7 de agosto de 1991, tal y como recordábamos en el número 20 de Bidankozarte.

Félix Pasquel Salvoch [Paskel] y Tomasa Ornat Arguedas [Algarra/Paskel], único matrimonio que se formó en 1917.

En el capítulo de bodas, solo tenemos el enlace entre Félix Pasquel Salvoch [Paskel] y Tomasa Ornat Arguedas [Algarra / Paskel], que dio como fruto seis hijos.
En cuanto a los fallecidos, en 1917 perdieron la vida Francisca Pérez Mendigacha con 83 años [Antigua Mailusa, actual Casa Consistorial], Juana Monzón Juanco con 74 años [Monxon / Artutx], Felipa Mayo Urzainqui con 16 años [Rakax], Ciriaco Landa Urzainqui con 2 años [Arriola], Juana Miguela Mendigacha Aroza con 73 años [Maizena], Eladio Urzainqui Pérez con 7 meses [Kostiol], Gregoria Glaría Mayo con 88 años [Llabari], Prudencio Landa Arguedas con 4 meses [Arotx], Marcos Urzainqui Aroza con 69 años [Pantxo], Pedro Hualde Jiménez con 28 años [Pelaire], N. Pérez Sanz con 0 días [Santxena], Domingo Mainz Artuch con 67 años [Artutx / Molena] y Francisca Guinda Gárate con 62 años [Kurllo / Gaiarre]. Cabe reseñar que, quitando los cuatro niños fallecidos (cifra habitual en aquellos tiempos), solo dos de los otros nueve (Felipa y Pedro) fallecieron a una edad temprana para aquellos tiempos, los otros siete podríamos decir que llegaron a viejos, Gregoria incluso llegó a rozar los 90 años, que para aquellos tiempos era como ser centenaria en nuestros días.
Pues todo esto sucedió en el Vidángoz de 1917.

Molière en Vidángoz

Diario de Navarra 24/02/1917

El carnaval ha sido una fiesta pagana por definición, o al menos así ha sido considerada habitualmente por la iglesia, seguramente por ser una de las pocas fiestas que no quedaba bajo su influencia. Por esto mismo, era una fiesta que no despertaba demasiadas simpatías en el Clero.
Pues en los carnavales de hace un siglo encontramos el ejemplo del cura de Vidángoz en aquel entonces (Ausencio Jiménez) no solo tolerando los carnavales sino participando activamente en ellos.
Y es que, tal y como nos cuenta el Diario de Navarra del 24 de febrero de 1917, el párroco organizó un teatro que fue representado por los jóvenes de Vidángoz en el salón de la Casa Consistorial, abarrotado para el estreno de la comedia ‘El médico a palos’ de Molière. Entre los actos de la obra, el secretario Babil Ayestarán amenizaba con el piano.
La obra fue representada en dos ocasiones, el domingo y el martes de carnaval, y, pese a ser la primera vez para todos los actores, se dice que fue un éxito.
Curioso episodio, que será desconocido por la mayoría, pero que nos deja otra muestra de la iniciativa que tenía Don Ausencio, que, pese a estar en Vidángoz apenas seis años, fue responsable de diversas acciones (como la Cooperativa de Consumo) que parece que le hicieron ganarse la simpatía de sus parroquianos.

Portada de un libreto de la obra de teatro “El médico a palos” de Molière

Tiempo de carnaval

Entramos en invierno y parte de él es lo tocante al carnaval, un tiempo relacionado en principio con la alegría y el disfrute en hermandad. Poco sabemos, no obstante, de la forma en la que antiguamente se celebraba en nuestro pueblo.
En las entrevistas que realicé a los mayores del pueblo hace unos años recordaban del carnaval sobre todo a los zipoteros, hombres vestidos de saco con cierto relleno de paja, un par de pequeñas esquilas en la espalda, la cara  oculta tras un trapo y un sombrero grande (‘como el de los mariachis’ a decir de algunos) y, sobre todo, una temible vara con la que sacudían a diestro y siniestro, con particular predilección por las mozas. También señalaban que se hacía una especie de llega y que, con lo recogido, los mozos hacían una merienda. Y poco más sabemos.

Zakuzarrak de Lesaka, cuya apariencia recuerda en algunos aspectos a los zipoteros de Vidángoz

Pues bien. Tenemos en nuestro valle en general y en nuestro pueblo en particular la suerte de que, por un lado, por nuestra situación aislada y por nuestro carácter, muchos de nuestros elementos culturales perduraron más que en la mayoría de lugares de nuestra geografía, y por otra parte, diversos estudiosos encontraron en nuestro valle una gran fuente de información, y sus trabajos nos sirven en día para poder evocar nuestro antiguo modo de vida.
Así, podemos reseñar el trabajo realizado por el izabar Bernardo Estornés Lasa en diversos campos (etnografía, uskara…) por su condición de investigador y roncalés, pero también hubo otros como Louis Lucien Bonaparte (que basó el estudio del uskara roncalés en la variante del mismo que se hablaba en Vidángoz apoyándose en Prudencio Hualde [Malkorna / Vicaría] y Mariano Mendigacha [Mendigatxa]), Resurrección María de Azkue (inicialmente en lo relativo al uskara pero también en temas relacionados con la etnografía, teniendo como gran colaborador al ya mencionado Mariano Mendigacha) o Juan Garmendia Larrañaga (etnógrafo que en nuestro pueblo contó con Isidro Urzainqui [Kostiol/Santxena] y Constancia Pérez [Santxena] como colaboradores principales). Por supuesto, hay otros muchos, pero son los mencionados los que seguramente tuvieron un mayor trato con Vidángoz.
Bueno, pues es gracias a lo recogido por uno de ellos, por Azkue en este caso que podemos dar cuenta de  algunas de las características de los carnavales de Vidángoz antiguamente. Así, el Diario de Navarra del 16 de febrero de 1967, en su página Nafar-izkuntzan, daba cuenta de algunos aspectos del carnaval en varias comarcas de Navarra, de acuerdo con lo publicado entre 1935 y 1947 por Resurrección María de Azkue en su Euskalerriaren Yakintza.

Diario de Navarra 16/02/1967

Así, señalaba que en Vidángoz los tres jueves anteriores a Cuaresma se celebraban diversas meriendas: aitakunde (reunión de padres), tres jueves antes de cuaresma; amakunde (reunión de madres), dos jueves antes de Cuaresma; y orokunde (reunión de todos), el jueves antes de Cuaresma.
Además de estas meriendas, se indica que en nuestro valle también se celebraba otra fiesta denominada oilokunde (reunión de la gallina), en la que los niños, con los ojos vendados y un palo en la mano, tenían tres golpes, tres intentos, para matar a una gallina, y el que lo conseguía, se la terminaba comiendo acompañado por el maestro.
Preguntado por el oilokunde, Mariano Mendigacha que no entendía a qué se refería Azkue con esa palabra, por lo puede que en Vidángoz bien se le diera otro nombre o bien no tuviera lugar esa celebración… o tal vez simplemente la cabeza empezaba a fallarle a Mariano, como parecen indicar sus últimas cartas.
Bueno, ahora ya sabemos un poco más sobre cómo eran nuestros carnavales antaño.

Powered by WordPress | Buy best wordpress themes and Save. | Thanks to Free WordPress Themes, Top WordPress Themes and Free WordPress Themes